sábado 5/12/20

Saracho afirma que se “hizo lo se que pudo” para salvar al Popular

El último presidente del Banco Popular, Emilio Saracho, aseguró ayer que, al gestionar la crisis que afectaba a la entidad bancaria, “se hizo todo lo que se pudo, pero no fue suficiente”.

 

Emilio Saracho preside una junta de accionistas del Banco Popular | aec
Emilio Saracho preside una junta de accionistas del Banco Popular | aec

El último presidente del Banco Popular, Emilio Saracho, aseguró ayer que, al gestionar la crisis que afectaba a la entidad bancaria, “se hizo todo lo que se pudo, pero no fue suficiente”.
Coincidiendo con el primer aniversario de la resolución del Banco Popular y su venta a Santander, Saracho explicó en un artículo que firmó ayer en “El País” que la entidad que dirigía “arrastraba problemas estructurales de bastante mayor gravedad a los conocidos”.
Según Saracho, la resolución del Popular es el resultado de la aplicación por primera vez en la historia de la banca de las estrictas reglas que se derivaron del Tratado de la Unión Bancaria Europea que los estados miembro aprobaron en 2014.

Aplicación estricta de la norma
En el caso del Popular, los hechos que perjudicaron gravemente el balance y los resultados venían de casi una década atrás y, en su última etapa, se le aplicó de forma estricta la nueva normativa de supervisión y resolución, al tiempo que no se le daba apoyo institucional.
Para Saracho, de entre todas las sorpresas del nuevo régimen regulatorio, la más llamativa es la provocada por la desaparición de la figura del prestamista de última instancia (lender of last resort), piedra angular de cualquier sistema financiero moderno y que dejó de existir, debido a la desconfianza que mostraron unos países con otros.

Poco trasparente
En su lugar, explicó el exdirectivo bancario, se impuso un mecanismo que considera muy poco transparente de provisión de liquidez extraordinaria (ELA), limitado tanto en su cuantía como en su estructuración y que por la experiencia parece más diseñado para bancos que no lo necesiten que para aquellos que estén inmersos en la situación de debilidad que les fuerza a su utilización.
A su juicio, el segundo aspecto clave es la inexistente dotación de liquidez para el Mecanismo Único de Resolución (MUR) y si el detonante de la crisis, como ocurrió con el Popular, fue en última instancia la falta de liquidez, es más que evidente que quien resuelve y sustituye los órganos de decisión de un banco debería contar con un instrumento específico también de liquidez, mientras procede a realizar sus funciones de resolución.

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