lunes 16.12.2019

El “cordón sanitario” deja una grieta y Vox se cuela en la Mesa del Congreso

Gil Lázaro logró un puesto porque el PSOE no dividió sus votos para retener la Vicepresidencia primera contra el PP

El diputado de Vox Antonio Gil Lázaro, a la derecha, es aplaudido por sus compañeros tras entrar en la Mesa | BALLESTEROS (EFE)
El diputado de Vox Antonio Gil Lázaro, a la derecha, es aplaudido por sus compañeros tras entrar en la Mesa | BALLESTEROS (EFE)

La intención de los partidos de la izquierda y del ámbito nacionalista e independentista para forjar un cordón sanitario que impidiera a Vox estar presente en la Mesa del Congreso dejó ayer una grieta por la que la formación de Santiago Abascal se coló con una Vicepresidencia.

El desacuerdo entre el PP, Vox y Cs para pactar un reparto de votos que les concediera cuatro puestos de la Mesa, lo que por el número total de diputados era viable, presagió en la noche del lunes una configuración de clara mayoría de la izquierda y sin representación de los de Abascal.

Incluso ayer mismo por la mañana, tanto el líder de Vox como sus dirigentes sugirieron que sus opciones de acceder a la Mesa eran remotas precisamente por la ruptura con los populares.

Descartada la sorpresa en la votación de la Presidencia, en cuyo cargo fue reelegida la diputada socialista Meritxell Batet, la sorpresa vino con las vicepresidencias. El PSOE postuló a Alfonso Rodríguez Gómez de Celis, Unidas Podemos a Gloria Elizo, el PP a Ana Pastor y Vox a Ignacio Gil Lázaro, y, como no apareció ningún nombre más, la sorpresa se confirmó: si había solo cuatro candidatos a cuatro vicepresidencias y uno era de Vox, Vox entraría en la Mesa.

Las votaciones lo confirmaron: Vox logró el objetivo de ocupar una Vicepresidencia, la cuarta, solo con el apoyo de sus 52 diputados. Y ello fue posible a pesar de que ERC y JxCat entraron en las combinaciones al dar su voto a la candidata de Unidas Podemos, lo que garantizaba a esta tener más respaldo que el aspirante de Vox.

Dada esta circunstancia, hubiera bastado que los 120 diputados socialistas se dividieran en dos bloques iguales, 60 votos a un candidato y 60 a otro, para hacerse con otras dos vicepresidencias. Sin embargo, como destacaron fuentes de la dirección parlamentaria del PSOE, prevaleció retener la Vicepresidencia primera y destinar a ella más papeletas que las conferidas a la popular Ana Pastor (89 del PP, diez de Ciudadanos y dos de Navarra Suma). En la siguiente votación, la designación de los cuatro secretarios, sí se desplegó el “cordón sanitario” contra Vox y Podemos se hizo con dos y el PSOE y el PP con una cada uno.

Las consecuencias políticas de haber vivido dos votaciones tan dispares no tardaron y motivaron un duro cruce de reproches entre el PP y Vox, uno acusando al otro, y viceversa, de haber provocado una Mesa con mayoría de la izquierda sobre la derecha, en concreto seis sobre tres.

El PSOE salió a explicar que no fue su culpa la entrada de Vox en la Mesa. El número dos del grupo parlamentario, Rafael Simancas, subrayó que incluso “hoy mismo” –por ayer– su partido había planteado al PP y a Ciudadanos una combinación que apartaba a Vox. Para los socialistas, si hay un responsable de que el “cordón sanitario” no haya funcionado, ese es el PP.

En Unidas Podemos, pese a lamentar la vicepresidencia de Gil Lázaro, se enorgullecieron de haber limitado a ese cargo la grieta del citado “cordón sanitario”.

Humor

La composición de la Mesa, el órgano más importante del Congreso, la tercera institución del Estado, acaparó la atención política de una jornada intensa en la que la nota desenfadada la puso el diputado más veterano de la Cámara, el socialista Agustín Zamarrón. Sus maneras y su oratoria como presidente de la Mesa de Edad mitigaron el infortunio (el esguince de Adriana Lastra) y hasta la tensión, como la creada por la diputada más joven, Marta Rosique, de ERC, cuando leyó los nombres de cuatro dirigentes catalanes presos como si hubieran sido elegidos en las urnas.

La Mesa se reunirá hoy por primera vez para fijar un plazo a los partidos políticos que quieran formar grupo parlamentario propio. El PSOE, el PP, Vox, Unidas Podemos, ERC, Cs, PNV y EH Bildu no tendrán inconveniente para formar grupo propio pues cumplen los requisitos estipulados por el reglamento: más de 15 diputados, más del 15 por ciento del total de votos en las circunscripciones electorales en las que se hayan presentado o más del 5 por ciento del total nacional de papeletas. Los problemas se localizarán en las formaciones minoritarias, empezando por JxCat.

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