jueves 04.06.2020

La lluvia causa dos alcances en Alfonso Molina y provoca atascos de varios kilómetros

Los bomberos tuvieron múltiples intervenciones durante la tarde debido a las fuertes ráfagas de viento

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El temporal de lluvia y viento provocó ayer numerosas intervenciones de los efectivos de emergencia, que tuvieron que acudir a varios accidentes y a asegurar distintos elementos que amenazaban con caerse. Los peor parados de la jornada fueron los conductores que utilizaron Alfonso Molina ya que, al ya de por sí ralentizado tráfico de un día con precipitaciones intensas, hubo que sumar dos atascos kilométricos por dos alcances vinculados al pavimento mojado.


El primero de los accidentes se produjo a primera hora de la mañana cerca del acceso de la autopista AP-9 en sentido entrada a la ciudad y, aunque los daños fueron de menor envergadura, la Guardia Civil de Tráfico tuvo que acudir a la zona para colaborar con los conductores implicados dado que se estaban formando importantes retenciones.


A las 14.29 horas, en otro de los momentos del día con una circulación más intensa por Lavedra por la salida del trabajo de muchos vecinos del área metropolitana, se produjo un nuevo choque entre dos turismos a la altura de la Fuente de las Pajaritas. En este caso, se requirió la presencia de una ambulancia del 061 para trasladar a uno de los ocupantes a un centro hospitalario aquejado de una lesión cervical. 


Igualmente acudió una dotación de los bomberos dado que el accidente dejó restos de aceite en la calzada que hubo que retirar con agua a presión para evitar nuevos siniestros. En cualquier caso, toda la intervención derivó en un nuevo atasco de varios kilómetros para salir de A Coruña. 
Asegurar ventanas y farolas 


La circulación se tranquilizó a partir de ahí, si bien fue menos ágil debido a la lluvia. No obstante, los bomberos sí tuvieron decenas de salidas a lo largo de la tarde debido al fuerte viento. 

Aunque en esta ocasión el Ayuntamiento no ordenó el cierre de las playas y zonas ajardinadas porque lo peor se esperaba solo para unas pocas horas, lo cierto es que la meteorología complicó bastante la jornada.


Las dotaciones de los bomberos tuvieron salidas a prácticamente todos los barrios, desde Oza al Millenium, donde tuvieron que asegurar una farola que se estaba aflojando. Este no fue el único elemento de la iluminación pública que se resintió con el viento, pues también se detectó otro en la calle de San Andrés. Los efectivos también se encargaron de asegurar fachadas, ventanas y vallas que estaban en riesgo de precipitarse al suelo con el consiguiente peligro para los vecinos.


Por otra parte, el mal estado del mar hizo que gran parte de la flota se quedara amarrada y a la Lonja llegó una cantidad de pescado más reducida, como se pudo ver en los mercados.

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