domingo 29.03.2020

Tenreiro alega que su acción fue un homenaje a los faltos de libertad

 

Lo tenía todo premeditado. Incluso dejó un comunicado por escrito de lo que iba a hacer. En hojas de libreta, explicó el porqué de lo que vendría después.

 

Una captura del vídeo que grabó el también artista Pedro Armestre
Una captura del vídeo que grabó el también artista Pedro Armestre

Lo tenía todo premeditado. Incluso dejó un comunicado por escrito de lo que iba a hacer. En hojas de libreta, explicó el porqué de lo que vendría después. El artista coruñés Enrique Tenreiro entró ayer por la mañana en la basílica del Valle de los Caídos para realizar una acción reivindicativa sobre la tumba de Francisco Franco, en la que pintó una paloma de la paz en rojo y con esponja y escribió: “Por la libertad”. Seguidamente lo detuvo el cuerpo de seguridad del recinto y todo quedó registrado en un vídeo realizado por el fotoperiodista ourensano Pedro Armestre. 
A los pocos minutos, el material circulaba por las redes sociales levantando todo tipo de críticas. De los que decían que era, sin duda, su obra maestra a los que sentenciaban que cosas así indicaban el nivel de cultura que existe en el país y que no había que darle importancia a lo hecho por un creador que “ya tuvo sus 15 minutos de gloria” por una performance por la que se puede enfrentar a una pena de cárcel de tres años, según marca el código penal, por atentar contra el patrimonio con un posible agravante de odio, una realidad que Tenreiro ni pensó, tal y como apunta EFE, pero que no descarta, dado el caso, recurrir a una campaña de crowdfunding para abonar la penalización económica.
Nota de prensa
Enrique Tenreiro escribió sus intenciones a las siete de la mañana desde El Escorial. Con su acción artística no tenía pensado hacer daño a la familia del dictador ni a sus seguidores, sino buscar un espacio de libertad por “la libertad robada a la generación de nuestros padres y abuelos”. 
Tenreiro explica que quiso aportar su pequeño grano de arena para aliviar el dolor de los perdedores de una Guerra Civil, que “no se de debería haber producido”. Cuenta que él mismo viene de abuelos claramente implicados en ambos bandos y tiene la idea, (tal vez muy ingenua), de que su intervención contribuirá a ayudar a cerrar la herida de mucha gente. 
Tenreiro desea el final del rencor “por nuestro pasado reciente” y pide disculpas a todos los que puedan sentirse ofendidos o no comprendan el motivo de la acción. Para él, es un escarnio que busca la felicidad. El último de una saga, los Tenreiro, de los que se puede ver una muestra en la galería Artbys donde Antonio arquitecto confluye con el Antonio pintor y tocan la vanguardia con Julio para abrazarse a las esculturas de Enrique, señaló para EFE, que todo el continente y contenido de su hazaña es para esa gente a la que le cortaron las alas. “Ni siquiera es contra Franco: es para arrancar al menos a esas personas una sonrisa”. Al no tener antecedentes, fuentes consultadas inciden en que seguramente se libre de prisión. En este sentido, no es la primera vez que Tenreiro pide la la libertad del arte. Lo hizo en Nueva York y en Times Square, también en Los Cantones donde apareció en ropa de baño y extendió una toalla. Al propio dictador le dedicó la alegoría “Franco destruye Guernika”, reflejo de los castigos a los poetas, a los artistas de “mierda” a los que conminaban a “dar un paseíto”. Tenreiro indicó en medio de la polémica que “no estoy en contra de la unidad de España, pero Franco mató a muchísima gente”. l

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