miércoles 12/8/20

Villarejo anuncia que se autoincriminará en veinticinco piezas del caso “Tándem”

El excomisario vuelve a acusar a Podemos de controlar el sumario de la causa que se sigue contra él
El excomisario Villarejo oculta su rostro al salir de losjuzgados | aec
El excomisario Villarejo oculta su rostro al salir de losjuzgados | aec

El comisario jubilado y en prisión provisional José Manuel Villarejo afirmó ayer que va a pedir su “autoincriminación” en 25 investigaciones de la macrocausa “Tándem”, en la que él es el principal imputado y de la que, según asegura, saldrán hasta un centenar de piezas en las que desea testificar.

“Si esto va a ser una causa general, que lo sea realmente, y no esta patraña en la se excluyen a los amigos y protegidos, como podrán comprobar muy pronto. Yo no tengo nada que ocultar. Ardo en deseos de poder hablar por primera vez y de poder ser oído. Eso, a pesar de que Pedro Sánchez y varios de sus ministros, ignorando mi derecho a un juicio justo, ya me hayan condenado, considerándome culpable sin ningún tipo de opción”, afirma Villarejo en un comunicado remitido por su defensa.

Un episodio de teleñecos

“Lo siento mucho por los casi cien imputados que ya me acompañan. Poco se podrá hacer frente al archivo ‘Jano’ y su control de togas, teniendo a una élite judicial secuestrada por secretos inconfesables e impelida a perpetrar actuaciones como el espectáculo dantesco de juzgarme el 18 de septiembre por videoconferencia, como si fuera un episodio de teleñecos”, explica, en referencia al juicio en el que el exdirector del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) Félix Sanz Roldán le acusa de calumnias y denuncia falsa.

El expolicía subraya que coincide “plenamente con lo dicho por los abogados de Podemos”, que son los que, en su opinión, “de verdad manejan este sumario en el sentido más amplio y oscuro del término con la complicidad de los fiscales”. “Unos y otros han dicho que se trata de una causa general contra el Estado de 1978 que una vez más, comunistas y separatistas pretender destruir. ¿Vamos a permitirlo quienes aún creemos en nuestra Nación, por desgastadísima por sus enemigos internos que se halle?”, remarca.

El conde de Montecristo

A su juicio, el caso “Tándem” “no es más que un río revuelto por los tejemanejes de Podemos y de todos quienes en el sistema, empezando por el judicial, representan y promueven tendencias antisistema y antipatriotas”. Por eso, pide que “nadie se engañe” y que él es “una mera excusa” y le “mantienen recluido, al igual que el conde de Montecristo, para que no pueda hablar y para que la única prueba” de su culpabilidad sea que está en prisión desde hace casi tres años.

Para Villarejo, se están “falsificando pruebas” en la macrocausa “Tándem” porque su sentencia “ya está dictada y escrita”, y denuncia que es “paradójico, escandaloso e inaceptable” que quienes le “tildan de corrupto, repitiéndolo como papagayos, escondan a los ojos de los españoles que no hay mayor corrupción que el poder absoluto, ni mayor ignominia que aparentar un Estado de Derecho”.

Como ya ocurrió en anteriores comunicados, Villarejo carga contra Sanz Roldán, en esta ocasión tras el anuncio de su fichaje por Iberdrola, una noticia que considera “inquietante y perturbadora, e incluso transvaginal”. “Alquilarse y hacer uso de los máximos secretos que se poseen para vendérselos a quien pague mejor es, cuanto menos, uno de los actos más abyectos que cualquier servidor del Estado podría llevar a cabo. Más cuando ese servidor, dada su torpeza y sus aviesas intenciones, echadas malamente por tierra, ha provocado a la Corona, no solo en la figura de Juan Carlos I, y a la estabilidad de un país entero”, afirma.

Para el comisario jubilado, “considerar normal o rutinaria tan repugnante conducta, o leer el fichaje como si se tratase de una rutilante estrella del fútbol en el mercado de verano, evidencia el grado de envilecimiento al que una parte de la sociedad ha acabado por acostumbrarse, sin apenas pestañear ni reaccionar”.

Villarejo atribuye el “calvario” por el que está pasando el rey emérito a los “desgraciados y obtusos consejos de Sanz Roldán”, por lo que considera que “debería valorar no terminar como quien debido a su propio asesoramiento confió en alguien que se presentaba como gran valedor y defensor de la Corona”.

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