Barei: “El número duele, pero gano más que pierdo”

La representante española en Eurovisión, Barei, que competía con el tema “Say yay”, obtuvo la vigésimo segunda posición del total de 26 países participantes,

La representante española en Eurovisión, Barei, que competía con el tema “Say yay”, obtuvo la vigésimo segunda posición del total de 26 países participantes, con 77 puntos en la 61 edición del festival, en el que resultó ganadora la cantante Jamala, que representaba a Ucrania con el tema “1944”, con el que cosechó 534 puntos entre los votos del jurado y los de los espectadores.

Barei obtuvo 12 puntos de Italia, 8 de Moldavia, 7 de Noruega, 6 de Albania, 5 de Australia, 5 de Polonia, 5 de Hungría, 4 de Israel, 4 de Bulgaria, 3 de Armenia, 3 de Francia, 2 de Malta, 1 de Dinamarca, 1 de Azerbaiyán, y 10 puntos a través del televoto del público.

A pesar de haber quedado en el puesto 22, la representante española se mostró orgullosa de su actuación tras conocer el resultado. “Esto es un juego, he intentado dar lo mejor de mí”, explicó a Anne Igartiburu, Ruth Lorenzo y Edurne en el progama especial de La 1 tras la gala de la final de Eurovisión. Reconoció que el número “duele”, pero “gano mucho más que pierdo”.

Barei agradece la oportunidad que se le ha brindado: “Al final un número se queda registrado para siempre y duele, pero la esperanza da mucho más de sí en una carrera de largo recorrido. Prefiero ir despacio y lejos que caerme por ir rápido”, comenta.

Polémica

La ganadora de la 61 edición del Festival de Eurovisión fue la cantante y compositora ucraniana de orígen tártaro Jamala. Su canción, “1944”, hace alusión a la deportación de los tártaros de Crimea –ahora adherida a Rusia– a Asia Central tras la batalla de Crimea. La canción escogida por Ucrania, que el año pasado no pudo participar debido a la situación de guerra en que se encontraba con Rusia por el territorio de Crimea, emplea la lengua tártara crimeana (una lengua parecida a la que se habla en Turquía) y recuerda las deportaciones de tártaros llevadas a cabo por Stalin en la URSS durante la Segunda Guerra Mundial.

Pese a que Rusia, que logró la segunda posición, protestó por el componente político de la canción escogida para representar a Ucrania, los organizadores del evento dieron el visto bueno a la canción.

De hecho, el vicepresidente de la Comisión de Defensa y Seguridad del Senado ruso, Franz Kintsevich, afirmó que Rusia no debería participar en el Festival de Eurovisión que organizará Ucrania en 2017 tras haber ganado la edición de este año.

“Si en Ucrania no cambia nada, no creo que debamos participar en eso”, afirmó Kintsevich, según recoge la agencia de noticias rusa Sputnik. Para el senador, la victoria de la cantante ucraniana, Jamala, es una prueba de que “la política se ha impuesto sobre el arte”. “Es una señal preocupante que pone en entredicho el futuro de este concurso”, apuntó.