Viernes 16.11.2018

Despiden a Fernández Albor, que será homenajeado el 23 en la Catedral de Santiago

El primer presidente de la Xunta, Gerardo Fernández Albor, fue despedido ayer por sus más allegados, personalidades públicas y políticas y la familia popular

 

El primer presidente de la Xunta, Gerardo Fernández Albor, fue despedido ayer por sus más allegados, personalidades públicas y políticas y la familia popular, que destacó el “humanismo” del centenario político y médico, faceta muy reconocida en la capital gallega, donde fundó el policlínico La Rosaleda. “Galicia sería distinta sin su ironía, sentidiño y humanismo”, proclamó el presidente del Gobierno gallego, Alberto Núñez Feijóo.
Como era su deseo, el funeral se celebró con las tres banderas con las que él se ha sentido identificado y siempre reivindicaba: la gallega, a la cabeza; la española, en el centro; y la europea, a los pies de féretro.
A lo largo de la mañana de ayer, además de Feijóo, acudieron a la capilla ardiente el expresidente del Gobierno Mariano Rajoy; la presidenta del Congreso, Ana Pastor; los candidatos a presidir el PP Pablo Casado y Soraya Sáez de Santamaría –que no se pudo quedar al funeral–; el secretario xeral del PP gallego, Miguel Tellado; el presidente del Parlamento, Miguel Santalices; el vicepresidente de la Xunta, Alfonso Rueda; los conselleiros Román Rodríguez y Beatriz Mato; la diputada y expresidenta de la Cámara Pilar Rojo; el portavoz y la viceportavoz del PPdeG, Pedro Puy y Paula Prado; el exdelegado del Gobierno, Santiago Villanueva y otros cargos y dirigentes populares.
Además, también presentaron sus condolencias los expresidentes Fernando González Laxe y Emilio Pérez Touriño, el rector de la Universidade de Santiago, Antonio López, el secretario xeral del PSdeG, Gonzalo Caballero, quien reconoció el “trabajo político a quien durante décadas protagonizó la vida política en Galicia”; el exalcalde Xosé Sánchez Bugallo, otros cargos socialistas y el nacionalista Camilo Nogueira, con quien compartía su europeísmo. También se encontraba la presidenta del Consello da Cultura, Rosario Álvarez, y su antecesor, Ramón Villares.
El jueves, fueron al velatorio el alcalde de Santiago, Martiño Noriega; el arzobispo de Santiago, Julián Barrio; los conselleiros del Gobierno de Feijóo; el presidente de la Real Academia Galega (RAG), Víctor Freixanes; y la valedora do Pobo, Milagros Otero, que también asistió al funeral ayer.

Luto oficial
Galicia está desde este jueves en luto oficial de tres días, con las banderas a media asta, por el fallecimiento de su primer presidente, que fue investido como candidato de Alianza Popular en 1982 por el primer Parlamento gallego, del que ya formaba parte el expresidente del Gobierno Mariano Rajoy, de aquella como el más joven diputado.
Albor repitió como candidato de Coalición Popular a finales de 1985 y fue elegido de nuevo presidente, pero con una mayoría inestable, y acabó desalojado por una moción de censura que situó a Fernando González Laxe al frente del Gobierno autonómico. La moción fue promovida por el que había sido su vicepresidente, Xosé Luis Barreiro Rivas, a quien precisamente sustituyó Rajoy antes de la moción, y que ayer dijo, en la Radio Galega: “Aunque éramos muy diferentes, siempre nos complementábamos”.
Aquel parlamento de Xelmírez, lugar cedido por el Arzobispado, fue recordado por el expresidente Rajoy en el funeral donde coincidió con el expresidente socialista Laxe, quien tuvo palabras de reconocimiento para su antecesor en el cargo: “Fue capaz de poner los pilares de la autonomía”.
En general, los representantes políticos presentes en la ceremonia de despedida destacaron la capacidad de diálogo de Fernández Albor en una etapa de minorías y su ejemplaridad como primer presidente autonómico de Galicia.
En una de sus escasas apariciones públicas desde que dejó La Moncloa y convocó el Congreso para su sucesión, el expresidente del Gobierno Mariano Rajoy rememoró al “humanista” Albor, quien “lo ha hecho absolutamente todo en la vida”. Asimismo, recordó que, con ocasión de sus 100 años, el Gobierno central le otorgó la Medalla al Mérito del Trabajo que él mismo tuvo “el honor” de entregarle.
“Fue un hombre extraordinariamente culto y cultivado, un magnífico político que, como todos saben, ha influido mucho en los primeros pasos de la autonomía de Galicia. Un día como hoy lo único que quiero decirle es que descanse en paz y estoy seguro de que así será, porque se lo merece”, manfiestó Rajoy, quien dio las “gracias” a su figura. Previamente, Laxe destacó que “pese a las discrepancias ideológicas y partidarias, buscó siempre el diálogo” entre todos, y remarcó que fue capaz de poner “por encima de todo la enseña azul y blanca de la autonomía”. “Fue un buen y generoso presidente”, subrayó.
“Un día triste para una parte muy importante de los gallegos. Hemos perdido al que era para mí un compañero de profesión, un amigo, un confidente y el que fue una gran persona”, manifestó, por su parte, la también médico y presidenta del Congreso, Ana Pastor, quien no pasó por alto la cualidad de “humanista”.
Pastor quiso evocar, al margen de al “gran político, al presidente de la Xunta, al presidente de todos los gallegos, al europarlamentario y al hombre político, al “amigo, a la persona que daba consejos, que era prudente y era entrañable”. 
La presidenta del Congreso también destacó que era un “hombre culto, conocedor de Rosalía y la obra de todos los poetas y escritores gallegos”. Al margen de la despedida íntima de ayer, la Xunta organiza un funeral institucional en la Catedral de Santiago, como a “él le hubiese gustado”, el próximo 23 de julio a las 18.00 horas, en vísperas de la Ofrenda al Apóstol, para despedir al expresidente Albor. Asimismo, el 7 de septiembre, coincidiendo con la fecha en la que cumpliría 101 años, el PP de Galicia honrará al que fue el primer presidente autonómico.
Feijóo agradeció “todas las muestras de afecto y cariño” desde la primera hora del jueves, así como la cobertura mediática de este “hecho importante para Galicia”, del “primer presidente autonómico y arquitecto” de la autonomía.
“Podemos decir sin grandilocuencias que Galicia sería distinta sin el afecto, el sentidiño, la ironía y también el humanismo de un médico que circunstancialmente entró en política y no la abandonó hasta su muerte”, proclamó Feijóo, quien agradeció a todos los partidos políticos con representación en el Parlamento –PPdeG, En Marea, PSdeG y BNG– su “afecto” y a los expresidentes Laxe y Touriño.
El presidente de la Xunta destacó la “vida plena” de Albor: “Pilotar aviones, ganar elecciones, operar en quirófanos, representar a Galicia en el Parlamento europeo, presidir la comisión de unificación de Alemania”. “En definitiva un buen tipo, un padre desde el punto de vista político”, proclamó.  
Durante la jornada del jueves, numerosos dirigentes políticos también lamentaron la muerte de Fernández Albor: El expresidente del Gobierno y del PP José María Aznar dijo que se va “uno de los grandes” y referente del “centroderecha en España”.
El exvicepresidente de la Xunta con González Albor Xosé Luis Barreiro calificó al fallecido como “una persona de importancia histórica y de trayectoria política muy completa”.

“Presidente ejemplar”
El delegado del Gobierno en Galicia, Javier Losada, habló sobre el fallecimiento de “un presidente ejemplar” que “formará parte de la historia con mayúsculas de Galicia”.
El presidente del Parlamento de Galicia, Miguel Ángel Santalices Vieira, lo definió como “uno de los pilares de la autonomía gallega”, cuya sociedad está “en deuda” con él.
Por su parte, el portavoz de En Marea, Luís Villares, lamentó el fallecimiento y expresó sus condolencias a familia, allegados y al Partido Popular. 
Y la a portavoz nacional del BNG, Ana Pontón, trasladó su pesar a todos los militantes del Partido Popular “por la pérdida de una persona que era muy querida en el partido”. 
Como “un amante de su tierra y de la libertad”. Así se veía Gerardo Fernández Albor (Santiago de Compostela, 1917-2018), el “doctor Albor”, como le gustaba que le llamasen, el médico instruido como piloto aéreo en Alemania tras estallar la Guerra Civil y el discípulo del galleguismo de Ramón Piñeiro que introdujo en la Xunta al convertirse en el primer presidente autonómico elegido en las urnas en octubre de 1981.
El autogobierno en Galicia empezaba a caminar con la promesa de Albor de que Alianza Popular no utilizaría su poder en Galicia “como arma de presión” en España. Con más de 60 años, un perfil liberal y de la mano de Manuel Fraga había decidido entrar de lleno en política. 
Europeísta convencido, fundador del Intergrupo Camino de Santiago en el Parlamento Europeo, miembro de numerosas sociedades científicas, participativo en foros como el de Pensamiento y Opinión Galicia Milenio, nunca renunció a la premisa de que “el que es joven lo es para toda la vida” y vivió en consecuencia.
Albor figura en el organigrama del partido que lidera Alberto Núñez Feijóo como presidente de honor, idéntica distinción a la que tiene en el PPdeG Mariano Rajoy, el que fuera su vicepresidente en aquellos momentos de crispación de mediados de los 80 que finalizaron en moción de censura.

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