jueves 29/10/20

Feijóo avisa de que ser conselleiro “no es un premio” y pide seguir trabajando

El presidente apuesta por una gestión “realista” y “moderada” en la toma de posesión del nuevo Gobierno
El presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, preside la toma de posesión del nuevo Gobierno, en Santiago de Compostela | lavanderia jr
El presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, preside la toma de posesión del nuevo Gobierno, en Santiago de Compostela | lavanderia jr

Trabajar “a destajo” desde ya, sin el margen habitual “de 100 días” y “unidos” ante la “prioridad” de combatir el Covid-19. Son los deberes que el presidente gallego, Alberto Núñez Feijóo, puso ayer a los once conselleiros que conforman su noveno Gabinete tras una “remodelación”, admitió, “marcada” por la pandemia, y en el arranque de una XI Legislatura en la que el “diálogo” será imprescindible.
Así lo trasladó en la toma de posesión de los once conselleiros que le acompañan en el arranque de este mandato. Una legislatura en la que ya había avanzado que a los miembros de su equipo les tocaría “trabajar y sufrir”. Y ayer insistió en esta misma idea: ser conselleiro “no es un premio”, implica la asunción de una importante responsabilidad “ahora más que nunca”.

De los once dirigentes que ayer se sentaron por vez primera en el Consello da Xunta solo dos siguen desde 2009 –el vicepresidente primero, Alfonso Rueda, y la conselleira do Mar, Rosa Quintana– y se incorporan como caras nuevas María Jesús Lorenzana, conselleira de Emprego e Igualdade; y Julio García Comesaña, titular de Sanidade.

Despedidas
De hecho, el acto también sirvió para la despedida formal de Jesús Vázquez Almuiña, que cede a García Comesaña la cartera de Sanidade, y de Carmen Pomar, hasta ahora responsable de las competencias educativas, que se agruparán con las de cultura bajo el mando de Román Rodríguez.

A García Comesaña y a Lorenzana, Feijóo les dio la bienvenida y les recordó sus retos. 

En la entrada principal de la Xunta -las reducidas dimensiones del salón habitual en el que suele celebrarse este acto en el Pazo de Raxoi no se ajustaba a las nuevas restricciones Covid-19, los conselleiros salientes aprovecharon para despedirse y Rueda pronunció una breve intervención en nombre del nuevo Ejecutivo autonómico.

Además de los familiares de los integrantes del Gobierno, hubo invitados, aunque menos que en otras ocasiones. No falló el jefe del Legislativo, Miguel Santalices, y también acudió el presidente de la Diputación de Ourense, el popular Manuel Baltar, entre otros. El evento siguió las pautas protocolarias habituales y solo dos de los once miembros del Gabinete (Valeriano Martínez y García Comesaña) optaron por prometer su cargo en vez de usar la fórmula del juramento.

Trabajar desde la unidad
El dirigente aseguró que este nuevo Ejecutivo se activa “con la misma ilusión” que el que le acompañó por primera vez en 2009, tras su primera victoria en las urnas, solo que “con más energía y pasión”, puesto que “servir a los gallegos es algo apasionante”. Precisamente, “servir” es lo que servir a sus nuevos conselleiros y hacerlo desde la “unidad”.

No en vano, advirtió de que formar parte del Gobierno “no es un premio ni un cheque en blanco”. “Ser conselleiro es un mandato que implica automáticamente la asunción de responsabilidades, estudio, trabajo y honestidad. Ahora más que nunca”, proclamó antes de insistir en que “la pandemia vino a cambiarlo todo”.

Asimismo, incidió en que es preciso trabajar desde el “realismo” y con urgencia. “Esta no es una toma de posesión al uso porque este Gobierno no tiene 100 días. Los problemas están encima de la mesa”, sentenció.

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