​Adiós al kebab: cómo la inflación socava el modo de vida de los turcos

El kebab es probablemente la pieza de gastronomía turca más internacional, y la barbacoa es un clásico del ocio de fin de semana, pero con la actual inflación, la subida de los precios de la carne coloca este hábito fuera del alcance de muchos en Turquía.


"El mismo jubilado que antes venía a mi tienda para comprar un kilo de carne, ahora me pide 250 gramos", cuenta a Efe el carnicero Hüseyin Aysen, de Temelli, un municipio a medio centenar de kilómetros de Ankara.


El precio del kilo de carne se ha duplicado en un año, según cuenta, y aún así, él, como vendedor, sale casi peor parado que el consumidor, ya que los gastos de inversión han subido más del triple y el precio del heno incluso se ha multiplicado por diez.


El precio del kilo de carne se ha duplicado en un año

"El año pasado yo podía alimentar una vaca con 18 liras al día, ahora me cuesta 65 liras", asegura Aysen, dueño de una granja de 300 reses que prometía un ingreso seguro, antes de que la caída de la lira y la inflación se llevaran todos los beneficios.


El margen de ganancia por cada kilo de res ha caído de 7-8 liras el año pasado a solo dos liras, hoy equivalente a diez céntimos de euro, señala el carnicero.


Un kebab clásico con guarnición al plato cuesta 99 liras 

El hombre es el ejemplo de una clase media que se ve arruinada por la devaluación de la moneda turca, que ha perdido un 40 % de su valor desde noviembre pasado.


Así las cosas, un kebab clásico con guarnición al plato costaba hace unos días 99 liras en un céntrico restaurante de Estambul, frente a los menos de 40 de hace solo un año.


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