Las tropas rusas avanzan hacia Lisichansk y Ucrania busca resistir

Un tanque ruso, en la región de Lugansk | EFE

Las tropas rusas aumentaron ayer la presión sobre Lisichansk, la última plaza fuerte ucraniana en la región de Lugansk después de que tomaran el control de la mayor parte de la vecina Severodonetsk, donde ya solo hay resistencia en la planta de Azot.


“Los rusos se acercan a Lisichansk tras haber avanzado en las localidades cercanas” y la ciudad “está siendo bombardeada por la aviación” rusa, admitió ayer en su cuenta de Telegram el gobernador de la región de Lugansk, Serhiy Gaidai.


Desde la separatista autoproclamada república popular de Lugansk (RPL) aseguraron que sus milicias y el Ejército ruso han conseguido cercar a unos 1.300 militares ucranianos y mercenarios al sur de Lisichansk.


“El cerco ya está cerrado y unos 1.200 soldados ucranianos y unos cien mercenarios pueden ser capturados”, dijo a la agencia oficial rusa TASS el asesor del ministerio del Interior de la RPL, Vitali Kiseliov.


El líder de Chechenia, Ramzán Kadírov, destacó ayer los éxitos de la fuerzas rusas en ese sector del frente: “muy pronto oirán la noticia de que Lisichansk está cercada”, escribió.


Según el estadounidense Instituto para el Estudio de la Guerra (ISW, por su siglas en inglés), ya los próximos días las tropas rusas podrían alcanzar los suburbios de esa ciudad estratégica.


Sin embargo, el ISW advierte de que para capturar la ciudad las fuerzas rusas tendrán probablemente que librar largas batallas similares a los combates manzana por manzana que se vieron en Severodonetsk y Mariúpol.


“Con ayuda de desplazamientos tácticos el Ejército ucraniano fortalece la defensa en la región de Lugansk. Allí la situación es realmente grave”, admitió el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, en su mensaje diario.


La caída de Lisichansk supondría la expulsión de las tropas ucranianas de toda la región de Lugansk, lo que no solo le permitiría al Kremlin declarar cumplido uno de sus objetivos de su campaña militar, sino despejar también el camino para su ofensiva contra Sloviansk y Kramatorsk, en la vecina región de Donetsk.


Precisamente en esas ciudades y sus alrededores, el Ejército ucraniano mantiene desde hace años el grueso de sus fuerzas que combaten en el este del país.


Las autoridades ucranianas resaltan que la resistencia en el este del país al avance de las tropas rusas, superiores en número y capacidad de fuego, es clave para ganar tiempo y poder recibir de Occidente el armamento pesado necesario para equiparar fuerzas e incluso intentar pasar a la contraofensiva.


Ataques en el sur

Junto con ganar terreno en dirección de Lisichansk, Rusia ha continuado castigando con el empleo de aviación y cohetes otras ciudades ucranianas.


El mando militar ruso informó hoy de que este martes en “un ataque con armas de alta precisión de las Fuerzas Aeroespaciales Rusas, fueron aniquilados hasta 500 militares”.


Los efectivos ucranianos, según el parte, estaban acuartelados en los talleres de los astilleros Okean en Mykolaiv. 

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