miércoles 13.11.2019

La UE mira al Parlamento tras respaldar el acuerdo de salida del Reino Unido

El pacto permite evitar que se levante una frontera física entre Irlanda del Norte y la República de Irlanda

Boris Johnson
Boris Johnson

Los líderes de la Unión Europea (UE) dieron ayer el visto bueno al nuevo acuerdo del Brexit cerrado entre Londres y Bruselas, pese a la incertidumbre sobre si el pacto saldrá adelante en el Parlamento de Westminster, que ya rechazó la versión previa del documento hasta tres veces.

“Estamos preparados para la ratificación. Ahora la pelota está en el tejado del Reino Unido. No tengo ni idea de cuál será el resultado del debate en la Cámara de los Comunes”, señaló el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, durante una rueda de prensa en la cumbre europea que comenzó ayer.

La Cámara de los Comunes prevé examinar mañana el nuevo documento en una sesión extraordinaria en la que prácticamente ningún escenario está descartado. El primer ministro británico necesita el voto favorable de 320 diputados, pero solo cuenta con 288 parlamentarios conservadores. Aun así, Boris Johnson destacó desde Bruselas su confianza en que Westminster respalde el acuerdo.

El acuerdo logrado permite evitar que se levante una frontera física entre Irlanda del Norte y la República de Irlanda, al tiempo que mantiene la integridad del mercado único europeo. El nuevo protocolo sustituye a la polémica salvaguarda irlandesa y fue posible tras concesiones de Londres y Dublín. Irlanda del Norte permanecerá alineada con ciertas normas del mercado único, pero el Parlamento norirlandés podrá decidir en el futuro si deja de aplicarlo. Con el Reino Unido convertido en un tercer país, las mercancías que transitasen de Irlanda del Norte, territorio británico, hacia la República de Irlanda dejarían de gozar del derecho de libre circulación comunitario y tendrían que ser sometidas a controles y aranceles.

El Reino Unido se encargará también de cobrar los aranceles aduaneros a los bienes que entren en Irlanda del Norte. Cuando exista el riesgo de que estos lleguen al mercado único de los Veintisiete, tendrá que cobrar la tarifa comunitaria, mientras que, si no hay este peligro, los gravará con sus propios aranceles.

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