viernes 18.10.2019

El acusado de abusar de una menor alega que jugaban a hacer cosquillas

El Fiscal mantiene su petición de tres años de prisión y como prueba se presentó un video de una vecina enemistada
El acusado durante el juicio celebrado ayer en la Audiencia de Pontevedra | cristina saiz / Pontevedraviva
El acusado durante el juicio celebrado ayer en la Audiencia de Pontevedra | cristina saiz / Pontevedraviva

El fiscal mantiene la petición de tres años y medio de cárcel para un vecino de Dorrón (Sanxenxo) como presunto autor de un delito de abuso sexual a una amiga de su nieta, de 8 años. Los hechos, por los que el acusado ya ha pasado mes y medio en prisión preventiva, se remontan a junio de 2018 y toman como referencia un video de dos minutos grabado por una vecina con la que él y su familia tienen desavenencias.

Durante el juicio, celebrado en la sección cuarta de la Audiencia Provincial de Pontevedra y que ha quedado visto para sentencia, el acusado negó haber besado en la boca y tocado partes íntimas de la menor, que se encontraba jugando con dos sus nietas en la azotea de su casa. El abuelo era partícipe del juego de las niñas, refiriéndose al mismo como “cosquillas y masajes” en la barriga y la espalda.

Testimonios
Según sus testimonios, la esposa –que tendía la ropa– y una hija –madre de sus nietas– del acusado estaban en la misma terraza en aquel momento, si bien su presencia no la recogen las imágenes captadas por la vecina desde la buhardilla de su casa. Precisamente, la defensa, que rechazó una rebaja de la pena a dos años de prisión y reclamó su libre absolución, desacreditó la grabación por su “teatralidad” y porque “refleja la cotidianeidad” familiar.


La mujer del vecino de Dorrón y otra de sus hijas declararon que el motivo de la enemistad entre ambas familias se debe a una denuncia anterior por abuso, interpuesta por esta última contra el marido de susodicha vecina. Por este motivo, la autora de la grabación “ejecutó un plan para vengar el honor de su marido”, precisó la defensa. Esta también cuestionó el rigor del informe forense realizado a la niña por no tratarse de una entrevista abierta sino de un “interrogatorio” con preguntas reiterativas y “potencialmente sugestionables”, un extremo contrarrestado con el testimonio de una perito. Esta psicóloga rebatió la valoración de quien entonces ejercía como técnica del Imelga argumentando que la menor “no relata una situación compatible con el abuso sexual”.

Precisamente, la madre y una tía de la presunta víctima coincidieron durante el juicio en que ninguna de las dos apreciaron una actitud reprobable. “Si yo tuviese la más mínima duda le denunciaría yo, incluso si fuese mi propio padre”, relató la última, quien insistió en que el abuelo de las dos niñas trababa “a las tres por igual”. Esta testigo también cargó contra los agentes de la Guardia Civil, sobrinos de la vecina, por la forma en la que le tomaron declaración: “Me afirmaba que había beso en la boca y llegó a agobiarme, pero le dije que no”, declaró.
Si bien durante sus conclusiones dejó entrever la posibilidad de una rebaja en la pena a 2 años de prisión, el fiscal señaló que el comportamiento del acusado “rebasa los límites del decoro más elemental y del juego”, por lo que mantuvo su apreciación sobre la finalidad de este último de “satisfacer el móvil sexual pese a que la víctima no se percata”.

Comentarios