miércoles 2/12/20

El Albariño: De “cosas de mi padre” a la fama internacional

Bernardino Quintanilla era un visionario que soñó lo impensable hasta para su familia. “Decía que iba a hacer una fiesta que iba a dar fama a Cambados, pero nosotros, mi madre.

La hija de Bernardino Quintanilla, María Victoria	emilio moldes
La hija de Bernardino Quintanilla, María Victoria emilio moldes

Bernardino Quintanilla era un visionario que soñó lo impensable hasta para su familia. “Decía que iba a hacer una fiesta que iba a dar fama a Cambados, pero nosotros, mi madre, mi hermano y yo, no le hacíamos caso. Cosas de papá, decíamos”, explicaba ayer su hija, María Victoria Quintanilla. Y es que el jurista era un hombre activo con una mente incansable, pero su sueño se convirtió en una realidad muy viva: la Festa do Albariño.
Quintanilla fue una de las ponentes de la jornada de clausura del curso de la UIMP sobre Cunqueiro y su relación con Cambados y este singular y famoso evento vinícola. La cambadesa repasó sus recuerdos y la documentación legada por su padre para hablar de las primeras ediciones ante los asistentes al curso. Su progenitor dio el impulso necesario para su nacimiento porque retó a Ernesto Zárate a un concurso para saber quién tenía el mejor albariño. De hecho, destacó la figura de este, así como de otras personalidades como Francisco Fernández Aguiño o José Peña –alcalde en aquel entonces– como fundamentales para la consecución de la cita.
El reto se desarrolló en la casa de los Botana y con una cena a la que asistieron 51 personas, que pagaron 61 pesetas por el cubierto. Corría el año 1953 y así nacía la Festa do Albariño que, al siguiente, ya contaba con 100 comensales. Se cree que el escritor Álvaro Cunqueiro asistió por primera vez en la tercera edición o por lo menos así se deduce de una carta remitida por Quintanilla al literato José María Castroviejo donde dice: “Este año es seguro que acude desde Mondoñedo Álvaro Cunqueiro, que vendrá en coche desde allí con unos amigos”. Lo que sí es seguro es que una vez la conoció, le cautivó porque asistió de manera casi ininterrumpida durante las décadas de los 60 y los 70.
En el año 1957 fallecía el jurista soñador y Botana decidió que la comida ya no podía celebrarse en su huerta porque la afluencia había crecido hasta cifras inasumibles para este espacio. El evento se estaba consolidando, pero seguramente pocos creían que llegaría a las que se registran en los tiempos actuales.
El sueño de Quintanilla se cumplió y hoy en día, la celebración lleva el nombre de Cambados y su vino más allá de las fronteras nacionales.
El director de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP), Domingo Bello Janeiro, acompañado por el alcalde, Luis Aragunde, la diputada provincial de Cultura, Ana Isabel Vázquez, y la directora del Museo do Viño, Rocío Acha, fueron los encargados de clausurar este curso de verano, titulado “Cunqueiro, Cambados e o Viño”, y anunciaron uno nuevo para el año que viene.
Además de María Victoria Quintanilla, la segunda y última jornada del programa contó con el periodista Ceferino de Blas, así como el historiador Jorge Guitián Castromil, quien disertó sobre “Cunqueiro, os escritores do século XX e a divulgación da cultura do viño da ría de Arousa”.
Para terminar el acto, se entregaron los diplomas acreditativos de su asistencia al alumnado. Más de una decena de personas que se llevaron una visión de la importancia del escritor mindoniense a través de relatos de expertos, historiadores e incluso de testigos de la huella que ha dejado en la capital del albariño, donde también había nacido su padre.

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