jueves 12.12.2019
Tonucci en O Salnés

“El aula es un espacio innatural que repite un modelo de cárcel”


El pedagogo italiano Francesco Tonucci visitó ayer las localidades salinienses de Vilanova, Cambados y O Grove y quiso conocer el proyecto educativo que se desarrolla en el colegio Viñagrande de Deiro.

“El aula es un espacio innatural que repite un modelo de cárcel”


El pedagogo italiano Francesco Tonucci visitó ayer las localidades salinienses de Vilanova, Cambados y O Grove y quiso conocer el proyecto educativo que se desarrolla en el colegio Viñagrande de Deiro. Acompañado de su director, Javier García, y del vicepresidente provincial, César Mosquera, Tonucci alabó la apuesta del centro vilanovés por seguir tres de las máximas que el reconocido estudioso de la educación ha venido reivindicando estos años.
Así, en primer lugar, destacó la importancia de que los alumnos “hagan actividad física, todos los días. Hay estudios que demuestran que, por ejemplo, los niños que llegan al colegio andando en lugar de en coche o en autobús, tienen un nivel de atención significativamente mayor durante cuatro horas”. Eso, dijo, es un factor a tener en cuenta contra el “bombardeo de psicofármacos” con el que se tratan problemas de hiperactividad y falta de atención. Aseguró que sí existen casos patológicos, pero que la mayoría de estas conductas podrían mejorarse con ejercicio. El colegio de Deiro realiza actividad deportiva y psicomotricidad antes de clase.
La segunda máxima del italiano que se sigue en el Viñagrande es la inclusión en un mismo grupo de alumnos con edades diferentes, educando “en la diversidad y no en la igualdad”. Tonucci indicó que hace años era este último concepto el imperante. “No hay injusticia más grande que considerar iguales a los desiguales”, señaló citando al también pedagogo italiano Lorenzo Milani. “Antes, si algún alumno tenía algún problema educativo o alguna discapacidad, era apartado, a una clase especial”. Tonucci defiende que es mejor que todos convivan en un único espacio, para aprender unos de otros. Y para desterrar el miedo que aún hay a acabar con este hacer puso como ejemplo las diferencias en cuanto a madurez que existen entre niños y niñas de la misma edad: “Con once años las niñas piensan en novios, pero con once los niños juegan aún con cromos”. “Vale la pena mezclarlos aún más”, aseguró.
Por último, alabó la apuesta de Deiro por lo que llaman “contextos de aprendizaje”, según Tonucci “espacios especializados” que intentan acabar con la concepción tradicional de aula. “El aula es un espacio innatural. Se repite más o menos igual y no existe ni en la casa, ni en la ciudad. Repite el modelo de la cárcel, del convento, de la celda”, valoró, asegurando que a los niños le resulta difícil “cambiar el chip” entre materias, siempre en el mismo espacio. En Deiro dedican cada curso a diferentes especialidades, orientándolos, por ejemplo, a la literatura o las matemáticas, entre otros.
Habló también de la polémica de los deberes: “Son un ridículo”. “Entre un niño con éxito en la escuela y un niño con una laguna, el efecto de los deberes es que esta diferencia se acrecentará cada día” al no ser capaz este último de desarrollar el trabajo programado para casa. El pedagogo lo tiene claro: “Si un alumno tiene una laguna significa que el colegio no ha sabido enseñarle”. B. Yáñez

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