jueves 17.10.2019

El bipartito difiere en la votación sobre los festivos locales, que prosperan gracias al apoyo de los populares

El BNG reprocha el proceder al gobierno, pero Cordal defiende el derecho de su grupo a mostrar su propia posición
La Corporación, durante una sesión plenaria | d. a.
La Corporación, durante una sesión plenaria | d. a.

La Corporación de Cambados sacó ayer a aprobación los dos festivos locales para 2020, pero con una inédita disparidad en el sentido del voto de gobierno del actual bipartito. El PSOE apoyó la opción que finamente terminó prosperando, la de mantener la propuesta de festividades municipales como viene siendo tradicional: San Benito (11 de julio) y Santa Mariña (18 del mismo mes). Somos, por su parte, se abstuvo, al igual que hizo el BNG.

Pode apoyó la propuesta, que prosperó, finalmente, gracias a los decisivos apoyos populares.

La situación, anecdótica tal vez por el fondo, no pasó desapercibida ni por conservadores, ni por nacionalistas.

Fue Víctor Caamaño quien desde el BNG reprochó a los de Tino Cordal haber mantenido una postura divergente, a pesar de que la propuesta del PSOE se había impuesto en la junta de gobierno.

A falta de consenso en el seno del ejecutivo, la votación es el mecanismo al que se recurre para decantar la balanza internamente. Y como Somos y PSOE diferían, se votó en junta de gobierno, imponiéndose los tres representantes socialistas frente a los dos del grupo de Cordal. Decidida esa postura por el ejecutivo, lo “lóxico”, argumentaba ayer Caamaño, era que el bipartito mostrarse desde entonces una postura unitaria. Pero Somos evitó el sí tanto en la comisión informativa como ayer en Pleno.

Para Cordal, era una postura razonable, ya que la abstención era el medio camino entre “non ser un obstáculo” a la intención del ejecutivo y el “dereito” de su grupo, como tal, a “expresar o noso posicionamento”. Pero el nacionalista terciaba en que dirimir la cuestión en junta de gobierno y seguir planteando el voto dividido en Pleno era “unha situación rara”, incluso algo que “non ten sentido”.

“Gústame este precedente”

Encantado se manifestó el portavoz de los conservadores. Luis Aragunde declaró que ese voto dividido tras la votación interna del gobierno crea un “precedente” que podría abrir nuevas vías para intentar negociar con Somos aún después de cerrar estos un acuerdo con su socio socialista. “Gústame ese argumentario”, dijo sobre lo explicado por Tino Cordal. “Vai ser algo moi bo”, ironizó.

Cordal todavía reiteró que la posición de su grupo “non é tan difícil de entender” y afirmó, ante la hilaridad del os populares, que “pódoche asegurar que formamos un goberno cohesionado”.

La propuesta que Somos planteaba pasaba por mover uno de los dos festivos tradicionales al Carnaval, toda vez que este año tanto San Benito como Santa Mariña caen en sábado. No obstante, desde el PSOE, Samuel Lago indicó que muchos negocios trabajaban igualmente ese día de la semana, por lo que creían conveniente mantenerlos en rojo en el calendario. Cosa diferente, adelantó, será la propuesta para el siguiente año, cuando las fechas puedan recaer en domingo.

Cuenta general

La aprobación de la cuenta general de 2018 fue el otro punto de la sesión extraordinaria de ayer. Prosperó con la sola abstención del PP, pero tras un largo debate en el que el grupo opositor hizo una comparativa de gestión del Concello en la última década, entre los gobiernos de la izquierda y derecha. Así, presumió de la capacidad de buscar inversiones de los populares, de potenciar el Albariño con conciertos internacionales o de mantener el tipo a pesar de los años más duros de la crisis, con “máis servizos e actos culturais”, mejor servicio de la Policía Local y esas “grandes inversións” como la Cultural.

Por contra, el edil de Economía, Xurxo Charlín, defendió una “xestión responsable e rigorosa” como cimiento de la mejora de los datos económicos, a la vista de la cuenta de 2018: Un superávit de 602.800 euros, medio millón de inversiones en obras, un remanente de 723.400, 1,6 millones en saldo bancario y la reducción de 2,4 a 1 millón en deuda crediticia, además de llevar el pago a proveedores a 20 días, por debajo del máximo de 30 y de los de los 65 del periodo popular.

El PP aún reprochó la demora en rendir la cuenta, pero Charlín defendió que priorizan el tiempo de trabajo a cumplir con las obligaciones de pago.

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