Jueves 15.11.2018

Cacabelos declara que recibió “amenazas” para que no otorgase la licencia del edificio 171 de Castelao

El alcalde de O Grove, Jose Cacabelos, declaró ayer haber recibido “amenazas” y “presiones” durante la celebración de la segunda sesión del juicio por el polémico edificio 171 de la calle Castelao.

El juicio se celebró en la Audiencia Provincial de Pontevedra | g. salgado
El juicio se celebró en la Audiencia Provincial de Pontevedra | g. salgado

El regidor declaró en calidad de testigo pues la licencia de primera ocupación del inmueble se otorgó durante su primera etapa como alcalde. Durante su testimonio,  aseguró que mantuvo varios encuentros con un comprador de uno de los pisos, ahora uno de los denunciantes, en los que le advirtió de los problemas y le pidió que “como máxima autoridad” impidiese que  se concediese la licencia de primera ocupación. “Le expliqué que eso era un asunto reglado en la que el alcalde no podía hacer nada. Si hay un informe favorable del técnico municipal y del secretario, no tengo nada que decir porque sino lo que estarían haciendo sería prevaricar”, apuntó. De hecho, aseguró que “incluso me atrevería a decir que el día que se aprobó esa licencia ni siquiera estuve yo en la junta de gobierno”. Cacabelos explicó que “al principio las reuniones con el comprador se celebraban en un tono afable, pero luego empezó con presiones e incluso las amenazas”. El alcalde señaló que en uno de esos encuentros le mostró un informe de un perito en el que hablaba de deficiencias en la construcción. “Le dije que eso tenía que presentarlo en Urbanismo”, advirtió. 
“Esto es España”
Durante la vista de ayer, la defensa de los acusados llevó a la sala el sorprendente testimonio de dos peritos que llegaron a decir que el proyecto de una obra “lo normal es que no coincida con la realidad” y que ocho metros cuadrados de diferencia en algunos de los pisos  respecto al proyecto original “incluso me parece poco”. A las preguntas del abogado de la acusación respecto a si es lógico que las modificaciones que vayan surgiendo no se presenten en el proyecto final, los peritos aseguraron que “la buena practica es reflejar el final de la obra, pero esto es España”. Ambos restaron importancia a los problemas de construcción detectados por los acusados en los pisos y en las plazas de garaje e incluso llegaron a tildar de “capricho del comprador” el problema detectado con un baño en el dormitorio del ático. Ambos aseguraron que al realizarse el proyecto, sin demoler anteriormente el edificio que estaba en la parcela “no sabes lo que te vas a a encontrar”. Así justificaron los cambios proyectados frente a la realidad construida. 

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