miércoles 5/8/20

Cambados celebra San Benito con mascarillas y largas colas controladas para la asistencia a las misas

El Concello destaca que el único incidente registrado fue la caída de una señora, fuera de la iglesia de Fefiñáns
Cambados celebró ayer su San Benito más extraño, sin misa
multitudinaria ni procesión y con control de aforo y de las colas
para entrar al templo de Fefi ñáns | MÓNICA FERREIRÓS
Cambados celebró ayer su San Benito más extraño, sin misa multitudinaria ni procesión y con control de aforo y de las colas para entrar al templo de Fefi ñáns | MÓNICA FERREIRÓS

El coronavirus no ha impedido que un buen número de fieles asistieran ayer a los actos solemnes de San Benito de Cambados, sometidos a un estricto control de las medidas preventivas de posibles contagios. Así las cosas, este año no se dieron las imágenes de cientos de personas en la procesión de Fefiñáns, ni tampoco hubo puestos de ofrendas y rosquillas ni actuaciones. La estampa consistió en colas entre vallas de obra para acceder al templo, hidrogel cada dos por tres, no más de tres asistentes por banco, ni más de 100 por misa, y fieles y el párroco, José Aldado, con mascarilla.

El Concello aplicó un estricto protocolo para evitar aglomeraciones con el control del aforo y de las medidas higiénicas y de distanciamiento mediante la presencia de efectivos de Emerxencias e Protección Civil. La Guardia Civil y Policía Local también realizaron controles y a las seis y media de la mañana ya había algunas colas para escuchar la primera misa, la de las 7. Con todo, fuentes municipales aseguraron que en todo momento se cumplieron las distancias en las esperas de quienes se quedaban sin sitio y esperaban a la siguiente misa, pues hubo un total de 10 con media hora de tiempo entre cada una para realizar tareas de limpieza e higiniezación de las instalaciones. Y eso que en algún momento se llegó a juntar en el exterior un buen número de personas. Más bien a última hora de la mañana, que es cuando acudió más gente. Pero el gobierno local indica que la jornada transcurrió con tranquilidad y el único incidente registrado fue la caída de una señora, ya fuera del templo, y que fue traslada al centro de salud con una posible lesión en una muñeca.

Algunos fieles expresaron su deseo de que la parroquia hubiera instalado un altavoz para escuchar la liturgia desde la plaza. Sin embargo, se decidió aplicar otro tipo de medidas para precisamente evitar un efecto llamada que acabara congregando en la calle a un número desproporcionado de personas y difícil de controlar. De hecho, se limitó la entrada al templo con un máximo de cien fieles por sesión y este año no hubo ni procesión, siempre multitudinaria. l

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