sábado 17.08.2019

Los ceses tras el naufragio del Sin Querer Dos enfrentan a tripulantes y armadora

Supervivientes y demás exempleados acusan a la firma de escatimar en las indemnizaciones y de despidos improcedentes
Parte de los marineros afectados, durante la celebración de la vista, ayer en Pontevedra | Cristina Saiz / PontevedraViva
Parte de los marineros afectados, durante la celebración de la vista, ayer en Pontevedra | Cristina Saiz / PontevedraViva

El Juzgado de lo Social número 2 de Pontevedra acogió ayer uno de los juicios que deberán dirimir la actuación laboral de la armadora del cerquero Sin Querer Dos con la tripulación superviviente al naufragio del pasado diciembre y  con el resto de marineros de aquel barco. 

El hundimiento del buque dejó un saldo de tres fallecidos y un desaparecido, todos ellos de Cambados, pero, al margen de la investigación del hundimiento, los seis supervivientes y otros cuatro marineros entonces pertenecientes a la tripulación han abierto hasta tres causas judiciales ante los despidos a los que fueron sometidos apenas una semana después de la tragedia. 

Una de esas vías judiciales fue la que ayer llegó a vista en el juzgado pontevedrés, donde quedaron claras las diferentes posturas de ambas partes. 

Los demandantes defienden que la naturaleza de los contratos no era legítima, que los despidos fueron improcedentes y que las indemnizaciones percibidas no fueron suficientes. El sentir general lo expresaba uno de los afectados a las puertas del edificio judicial. Ramón Ambrós está convencido de que la armadora quería “sacarnos de diante” cuanto antes. 

Las dos posturas
Los demandantes insisten en que sus contratos debieron haber sido indefinidos a jornada completa en lugar de encadenar relaciones temporales. Por contra, la representación de “Pesquera Sin Querer” mantuvo que los contratos debían ser temporales al tener en cuenta la naturaleza del propio sector del cerco. Se remitieron de nuevo a la costumbre del sector en esta zona para justificar las indemnizaciones recibidas por los cesados. 

Las partes también discrepan sobre la antigüedad en algunas de las relaciones laborales. Los demandantes defienden una mayor, al afirmar que ya trabajaban en el mismo barco con anterioridad, cuando el buque se llamaba “Praia de Portonovo” y pertenecía a la firma anterior, “Hermanos Deza”. La representación de dicha empresa, no obstante, argumentó en la vista que la tripulación había sido despedida antes de la venta del barco. El juzgado deberá ahora dar y quitar razones.

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