martes 25.02.2020

El Concello anula las licencias de obra del esqueleto insalubre de Progreso

La estructura lleva a medio hacer desde 1993 y se ha convertido en una molestia para las casas colindantes
Vista de las plantas de la vivienda unifamiliar de Progreso que lleva más de 20 años a medio construir | d. a.
Vista de las plantas de la vivienda unifamiliar de Progreso que lleva más de 20 años a medio construir | d. a.

El Concello de Sanxenxo ha concluido el expediente de caducidad de las licencias de obra concedidas en su momento a la construcción y legalización del edificio que lleva a medio hacer desde hace casi tres décadas en Progreso, convirtiéndose en un foco de insalubridad que trae de cabeza a los vecinos de las viviendas colindantes. De hecho, alega inactividad y sería un primer paso para, llegado el caso, reclamar su derribo, aunque sus propietarios tienen ahora un plazo para alegar e incluso presentar un nuevo proyecto en caso de querer intentar legalizarlo otra vez para terminarlo, adaptándose a la actual legislación. 

El gobierno local incoo el expediente de caducidad el 17 de septiembre del año pasado, unos días después de que se reactivase la queja de un vecino colindante, cansado de soportar la falta de limpieza de la finca y, de hecho, aseguró haber tenido que desratizar su casa en dos ocasiones. El propio alcalde, Telmo Martín, reconoció que tenían “razón” en protestar. 

La propiedad también reaccionó y al poco tiempo tapió el hueco presumiblemente destinado a un futuro garaje y también realizó limpiezas en la finca, donde se acumulaba vegetación y desperdicios. Del mismo modo, presentó alegaciones solicitando la continuidad de las obras “sin dar por finalizado el procedimiento de caducidad de la licencia”, según consta en el expediente. 

Argumentación
Sin embargo, los técnicos municipales indican que la primera licencia concedida, cuando se empezó a construir esta vivienda unifamiliar, en 1993, “no se adecúa a la legalidad ni a la ordenación urbanística dado el largo transcurso del tiempo”. Cabe recordar que ya por aquel entonces se paralizaron los trabajos por no ajustarse al permiso pues no se respetó la distancia a colindantes, se sobrepasó en la altura y ocupación del sótano y se dio inicio a una segunda planta no contemplada en el proyecto.

El asunto incluso acabó en los juzgados por parte de un particular que llegó a solicitar al Concello que declarase la obra como ilegalizable. Sin embargo, en 2011, la Gerencia de Urbanismo concedió a los dueños una licencia para realizar obras de demolición encaminadas a legalizar la estructura, siempre condicionado a la comprobación posterior de los técnicos. Pero este segundo permiso también se da por caducado  porque pasaron nueve años “sin ejecución alguna” y “nuevamente nos encontramos en el caso de la aplicación de la nueva legalidad urbanística”. Asimismo, el informe jurídico hace mención a la Lei do Solo cuando dice que el plazo de finalización de las obras no podrá exceder de tres años y que, a mayor abundamiento, “las licencias no pueden tener vigencia indefinida en el tiempo” y cita jurisprudencia del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia .

De hecho, si los propietarios quisieran retomar la construcción para adaptarlo a la norma tendían que solicitar un permiso ajustado a la ordenación urbanística. También tienen ahora un plazo para alegar al expediente de caducidad y también habrá que ver si el Concello finalmente inicia un proceso para reclamar el derribo como ha hecho en otras ocasiones. La más reciente fue hace unos meses, con el edificio de Muebles Alonso, también en la calle Progreso, y al considerarlo un peligro debido a su estado ruinoso.

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