miércoles 15.07.2020

Crónica | A Calzada, “coto de cata” cambadés

A Calzada es en las primeras horas de la Festa do Albariño “coto de cata” de los cambadeses. No es de extrañar, ellos son los mejores embajadores del “príncipe dorado de los blancos”.

Las peñas con camisetas fueron este año más escasas que en anteriores arranques de la fiesta,
Las peñas con camisetas fueron este año más escasas que en anteriores arranques de la fiesta,

A Calzada es en las primeras horas de la Festa do Albariño “coto de cata” de los cambadeses. No es de extrañar, ellos son los mejores embajadores del “príncipe dorado de los blancos”. De hecho, entre los miembros de sus peñas había ayer vecinos de otras comunidades autónomas llegados a Cambados por lazos familiares y de amistad con la capital del albariño. Era el caso de Olatz López, de Bilbao, pero actualmente residente en Londres, que destina una de sus dos únicas semanas de vacaciones para la celebración. Pero si alguien le gana es Mari Carmen Rincón, natural de Redondela, pero donostiarra de adopción, que ha perdido la cuenta de asistencias. “Sabe dios! Tengo 77 años y vengo todos los años que puedo”, respondió a la pregunta del número de ediciones catadas. Ayer compartía vinos y risas con un grupo de amigas que lucían camisetas con la frase: “Durante todo o ano está ben facer o Camiño, pero o primeiro fin de semana de agosto a Cambados, ao Albariño”. 

Más de 1.000 kilómetros
Las peñas con camisetas fueron más escasas que en anteriores arranques de la fiesta, pero no faltaron ejemplares curiosos como el de una pandilla que hace años añadió unas mangas largas con el nombre del Albariño y el año de celebración, para combatir el frío nocturno. Uno de sus lemas era una adopción del himno no oficial del Liverpool: “You’ll never drink alone (Nunca beberás solo)”. La mayoría de sus componentes eran de la villa y otras cercanas, pero hubo otros asistentes que venían de mucho más lejos y solo por el Albariño. Cristina Obregón cuadró las vacaciones con su pareja para asistir. “Nos gusta mucho el vino y la cultura del vino”, explicó esta vecina de Valdepeñas (Ciudad Real). 
A sus 800 kilómetros de viaje para venir a Cambados había quien le ganara. Antonio Rosique y su mujer, por ejemplo, con más de 1.000. Han venido a pasar unos días a Galicia desde Murcia y les gusta “mucho” el albariño y ya lo conocían. “Claro, venimos de una tierra que también es de vinos”, añadió el murciano.
Sorprendió también ayer una estampa no tan habitual en anteriores ediciones, pero que recuerda a la Festa do Albariño de hace 40 años: las mesas llenas de empanada, tortilla y productos de la hostelería local y de los “food trucks” del evento. Roque Durán, presidente de Adega Terra de Asorei, lo ponía de manifiesto. “Dá gusto ver á xente picando algo e catando os viños. É unha ambiente moi agradable”. El bodeguero Pablo Padín conoce la fiesta desde su más tierna infancia. “Crecín coa festa”, contaba desde el stand que su familia regenta desde hace 30 años con el albariño Segrel y reconocía que el evento, en lo esencial, no ha cambiado mucho, pero sí el sector, que, por ejemplo, y al igual que su firma, ha evolucionado llevando el albariño hasta límites insospechados, tanto como que hoy hasta elabora vinos espumosos. l

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