sábado 17.08.2019

La elevada carga de trabajo de la Ciaim demora la investigación del accidente del catamarán Boramar

La comisión emitirá un informe preliminar en breve, pero el elevado número de casos retrasa las conclusiones finales
La elevada carga de trabajo de la Ciaim demora la investigación del accidente del catamarán Boramar

El próximo día 24 se cumplirá un año del fatídico incendio del catamarán Boramar en O Grove que dejó un fallecido y cuatro personas con quemaduras graves. Todavía se desconoce el origen de las llamas a las que, según testigos presenciales, le precedió un ruido como de un disparo y que fueron imparables, obligando a los 52 ocupantes del barco a echarse a la mar para evitar morir pasto de las llamas. La Comisión de Investigación de Accidentes e Incidentes Marítimos (Ciaim), encargada del asunto, avanza que en unas semanas emitirá un informe preliminar, pero reconoce que las conclusiones definitivas aún tardarán en llegar debido a la elevada carga de trabajo.

El organismo, dependiente del Ministerio de Fomento, deberá dilucidar qué pasó a las tres y media de la tarde de aquel 24 de julio. Una jornada soleada que había empezado en el puerto de O Grove con el embarque de 48 pasajeros (ocho niños) y tres tripulantes y que se truncó al norte de A Illa da Toxa, donde habían hecho una parada para conocer las bateas. Un ruido, que algunos compararon con el de una explosión y otros como de un disparo, dio paso a un voraz incendio que en cuestión de minutos devoraba el barco con enormes llamas y un intenso humo negro visible desde diferentes puntos de la comarca.


El resultado fue más de 30 personas atendidas por heridas de diversa consideración en centros de salud y hospitales y cinco muy graves por quemaduras. Diez días después, uno de ellos, un vecino de Guadalajara de 70 años, fallecía a causa de complicaciones derivadas de sus lesiones.

Incógnitas
Lo único que quedó meridianamente claro después es que el incendio pudo haberse iniciado en la cocina, pero no hay constancia de que explotara bombona alguna. Esta es una de las incógnitas que deberá despejar la Ciaim fruto de su investigación.

Sus expertos tienen que analizar los restos del catamarán, que había llegado a la villa días antes del accidente, procedente del Mediterráneo, y emitir un veredicto. Dentro de unas semanas emitirán un informe preliminar, pero advierte que “no contendrá todavía con un análisis del caso ni por tanto conclusiones sobre las causas del incendio”, señalan desde el organismo. El definitivo tendrá que esperar porque la “elevada cargo de trabajo en la comisión y el elevado número de investigaciones abiertas hace que todavía no se avance al ritmo deseado”, añaden.

Marineros y vecinos
El accidente conmocionó la localidad y demostró la calidad humana de sus vecinos. En cuanto se avistó la columna de humo, muchos marineros y propietarios de embarcaciones de recreo y de otros catamaranes se hicieron a la mar para rescatar a los pasajeros que se arrojaron al agua para evitar las llamas que se propagaron por el barco en cuestión de minutos. También los hoteles de la localidad y particulares acercaron mantas y otros enseres al puerto. Asimismo destacó la labor realizada por los servicios de emergencias mecos que recibieron la medalla al mérito del Gobierno por su actuación.


Actuaciones que los pasajeros también agradecieron, destacando la labor también del patrón de la embarcación y de su tripulación, controlando la situación en el desalojo rápidamente, evitando que la tragedia alcanzara una mayor dimensión.

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