jueves 29/10/20

La Festa do Polo se ve desbordada en Ribadumia y la de la Navalla crea las primeras colas en A Illa

Los salinienses tenían ganas de verano y de sus fiestas gastronómicas. La del Pollo en Ribadumia y la de la Navaja en A Illa se convirtieron ayer en eventos de masas, confirmando que lo culinario sigue siendo uno de los fuertes de la comarca.

Los salinienses tenían ganas de verano y de sus fiestas gastronómicas. La del Pollo en Ribadumia y la de la Navaja en A Illa se convirtieron ayer en eventos de masas, confirmando que lo culinario sigue siendo uno de los fuertes de la comarca.
En Ribadumia, la organización daba cabida a unas quinientas personas, con sus correspondientes raciones, cuando el viernes solo tenían reservadas unas cien raciones. Desde la comisión explicaban que, pese a esa reserva, decidieron apostar por preparar unas 350 o 400 raciones más de lo previsto. Y a pesar del temor por arriesgar demasiado y tener que perder producto, finalmente la demanda terminó superando a la oferta. Tanto de comida, como de sillas. Ni todos los merenderos en piedra, ni las mesas y sillas portátiles habilitadas dieron total respuesta a la avalancha de comensales. Lo que provocó que, incluso, algunas personas tuviesen que dar vuelta por falta de espacio y de plato.
Un nuevo éxito de la fiesta que, no obstante y a pesar de superar el cuarto de siglo, deberá ahora afrontar su futuro. La comisión deberá hacerlo en los próximos meses, hacer balance y valorar si siguen, buscan relevo o plantan.
Eso sí, la jornada de ayer sirvió también para entregar placas de reconocimiento y agradecimiento. Fueron homenajeadas tanto las casas comerciales colaboradoras como los grupos Os Carballeiras y Azabache, fieles en la fiesta. También recibieron su distinción la cocinera Socorro Feijóo y Dolores Souto, dos veteranas que llevan más de dos décadas detrás de la organización. La joven Alba Fontán, del club de Gimnasia, recibió otra distinción.
En A Illa, fue su propio club de Gimnasia Rítmica el encargado de organizar la primera fiesta gastronómica del verano, la de la Navaja. La demanda fue tal que se vieron las primeras colas en O Cantiño. l

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