martes 25.02.2020

O Grove prohíbe el baño en las playas por la presencia de la carabela lusa

El Concello do Grove acordó ayer prohibir el baño en los arenales mecos por la llegada de la medusa tóxica, carabela portuguesa. Una medida preventiva que está siendo acompañada

Cartel colocado en los distintos arenales de O Grove | cedida
Cartel colocado en los distintos arenales de O Grove | cedida

El Concello do Grove acordó ayer prohibir el baño en los arenales mecos por la llegada de la medusa tóxica, carabela portuguesa. Una medida preventiva que está siendo acompañada de la retirada de estos ejemplares que van llegando al arenal por parte de los efectivos de Emerxencias y de técnicos de Medio Ambiente y de los que ayer por la mañana ya se habían retirado al menos tres capachos.

A pesar de que la incidencia en el baño en esta época del año es poco significativa, el Concello quiere extremar las precauciones para evitar el contacto con esta medusa cuya presencia comenzó hace unos días en los arenales de Sanxenxo.

Los temporales registrados en las últimas semanas pudieron provocar la llegada de estas especies a un hábitat que en principio no le corresponde ya que son habituales en aguas tropicales. No es la primera vez que se detecta la presencia de esta especie en los arenales mecos. Hace aproximadamente cinco años que aparecieron por primera vez durante el verano y también se optó por el cierre al baño de las playas.

También llamada “falsa medusa” es fácil de reconocer en el mar por su flotador de color púrpura intenso y sus largos tentáculos. La única manera de evitar la venenosa picadura es no bañarse, ni siquiera en la orilla, ni mojarse con agua recogida en cubos, que puede contener fragmentos. No tocarla nunca, ni siquiera las que quedan varadas en la arena, pues el poder urticante persiste, aunque estén muertas.

En el ser humano, el veneno de la carabela portuguesa tiene consecuencias neurotóxicas, citotóxicas y cardiotóxicas, produciendo un dolor muy intenso e incluso se han registrado casos de muerte.
Los expertos advierten de que aunque no se haya tenido ningún tipo de reacción, no debemos llevarnos las manos a los ojos o la boca, ya que son zonas mucho más sensibles.

Los grupos de riesgo son los niños, ancianos, personas con antecedentes alérgicos, cardiovasculares o asmáticos, o que hayan sido picados previamente por medusas.
En caso de picadura, no se debe rascar o frotar la zona afectada, ni siquiera con una toalla o con arena, esto no hará más que activar los cnidocitos restantes por efecto de la presión. Se aconseja lavar la zona con suero fisiológico o, en su defecto, agua de mar, asegurándose de que no contenga fragmentos de tentáculos, pero nunca con agua dulce.

No se debe aplicar amoniaco, orina o vinagre. Los Servicios de Emerxencias insisten en este último producto, ya que se ha popularizado su uso en caso de picadura.

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