viernes 7/8/20

Un informe de O Areeiro pospone la segunda fase de forestación en Vicaño

El hongo que afecta a una parte del terreno obliga a esperar cerca de un año para que la plantación sea un éxito

Vistas del parque de Punta Vicaño tras la primera fase de repoblación| d.a.
Vistas del parque de Punta Vicaño tras la primera fase de repoblación| d.a.

Los últimos análisis de la Estación Fitopatolóxica de O Areeiro recomienda esperar aproximadamente un año para realizar una nueva plantación en el terreno de punta Vicaño afectado por Phytophthora, un hongo destructor que es capaz de acabar con árboles inmensos con una gran longevidad. El terreno está recibiendo ya un tratamiento y desde el Concello de Sanxenxo aseguran que “ya está controlado” y acotado para evitar que se propague por el resto del parque, pero ahora toca esperar para una segunda fase de forestación en la zona.


A principios de año, el parque de Punta Vicaño fue repoblado con un total de 78 nuevos árboles tras la tala de unos pinos enfermos que se encontraban en el parque, afectados precisamente por este hongo.


Se calcula que la segunda fase de esta repoblación será dentro aproximadamente un año, una vez que el terreno esté totalmente limpio de ese hongo tan agresivo con las especies arbóreas e incluso con el césped.


El alcalde, Telmo Martín, señaló durante la primera repoblación que “se fose posible faríamos unha segunda plantación antes de marzo porque logo as árbores sofren moito”, pero los informes de O Areeiro lo desaconsejan.


El parque combina actualemente zonas de bosque atlántico que contará con carballos, castaños, acebos y robles americanos, con otra zona con especies más mediterráneas y de hoja peremne, como encinas y alcornoques. Además, hay árboles foráneas con el objetivo de dar un mayor colorido al parque como es el caso del liquidámbar o el ginkgo biloba, una especie japonesa tildada de “fósil viviente” cuyo color de las hojas va cambiando según la época del año con tonos verdes, amarillos y rojos muy vivios. Es un árbol sagrado para la tradición budista, y por ello se suele plantar en los jardines de los templos y junto a las pagodas, como reconocimiento a su capacidad para sobrevivir en las condiciones más extremas.

Diecinueve de estos árboles procederán del vivero municipal: Cinco robles del país, seis robles americanos, dos castaños híbridos, dos arces japoneses y cuatro metrodiseros. El resto, otros 59 ejemplares, fueron adquiridos. Son doce hayas, diez liquidámbar, diez ginkgo biloba, seis acebos, cuatro carballos escarlata, cuatro encinas, cuatro alcornoques, tres carballos, tres castaños híbridos y tres abedules. Son árboles que alcanzan fácilmente los cuatro metros.

La plantación de esta primera fase ha resultado un éxito ya que todas los árboles se han adaptado bien al terreno. En la siguiente fase, según fuentes municipales, se espera repoblar con un número similar de árboles.

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