domingo 05.04.2020

Lluvia y lágrimas para despedir a Harry

Cientos de personas acompañaron al féretro del bateeiro desde la lonja hasta el cementerio
La lluvia no impidió que el féretro con el cuerpo de Iván Harry Otero fuese trasladado a hombros hasta el cementerio | GONZALO SALGADO
La lluvia no impidió que el féretro con el cuerpo de Iván Harry Otero fuese trasladado a hombros hasta el cementerio | GONZALO SALGADO

El cielo de Arousa se tiñó de negro para despedir a Iván Harry Otero, el bateeiro de A Illa fallecido esta semana en la zona de Ons. Miles de personas se agolparon en la lonja isleña para asistir a un funeral para el que las instalaciones se quedaron pequeñas. Los coches ocupaban toda la zona portuaria e incluso el espacio de O Aguiuncho estaba repleto de automóviles de personas que querían dar su último adiós a Harry. A las cinco, hora en la que se fijó la misa de despedida del joven bateeiro, ya apenas cabía un alfiler. Rostros emocionados y cargados de dolor y lágrimas fueron el telón de fondo en una tarde en la que el cielo también lloró con una lluvia intensa que perduró durante toda la jornada. Las condiciones meteorológicas adversas no impidieron, no obstante, que todos los que quisieron despedir a Harry en su último viaje lo hiciesen . De hecho la comitiva se desplazó a pie desde la lonja, ubicada en la zona portuaria, hasta el cementerio recorriendo las principales calles del municipio a modo de despedida. El féretro, pese a la lluvia, fue cargado a hombros como es habitual en A Illa cuando se va uno de los suyos.

La de ayer fue una jornada de dolor que cerró una semana de tragedia e incertidumbre. La embarcación en la que viajaba Iván Harry, su hermano y otro tripulante naufraba. Él, al contrario que los otros dos, no fue capaz de alcanzar tierra. Su cuerpo fue recuperado tras cuatro días de intensísima búsqueda por su hermano mayor en un punto a 18 metros de profundidad. Decenas de amigos y familiares de Harry se habían echado al mar para recuperarlo luchando contra un mar embravecido. La solidaridad, agradecida ayer por los familiares en el entierro, posibilitó que el cuerpo de Harry fuese recuperado. La muerte del bateeiro motivó también minutos de silencio en eventos deportivos y, en el Céltiga (su club del alma), lucieron brazaletes negro.

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