martes 20.08.2019

La lucha contra la velutina innova con drones con mira láser y fusiles

La Mancomunidade es pionera de nuevo en otro sistema tecnológico que permite acceder a nidos de gran altura

El ingenio se presentó ayer en Meaño. Alumnos del taller de empleo ya recibieron formación en su manejo | cedida
El ingenio se presentó ayer en Meaño. Alumnos del taller de empleo ya recibieron formación en su manejo | cedida

La comarca de O Salnés vuelve estar a la vanguardia de las innovaciones tecnológicas. La Mancomunidade anunció ayer un sistema pionero de lucha contra nidos de velutina. No se conoce nada igual en otras localizaciones: El uso de drones, equipados con cámara, mira láser y fusiles manejados a control remoto, que permiten eliminar colmenas ubicadas a grandes alturas o en lugares de imposible acceso con otros métodos.


El ingenio fue presentado en Meaño por el presidente en funciones del organismo comarcal, Gonzalo Durán, y por el equipo técnico y formador. Porque la Mancomunidade ya ha dado cursos a alumnos de sus talleres de empleo en el manejo de esta tecnología que acaba de nacer y que lo hizo justamente aquí, en Arousa.

Alternativas
El uso de este dispositivo se aplica solo cuando la brigada de lucha contra la velutina no puede acceder a nidos en altura. Con el camión grúa y la pluma desplegada cubren un total de 34 metros, pero hay árboles aún más altos e incluso edificios y cornisas. O torretas eléctricas donde es complicado actuar. En algunos casos en los que el nido queda cerca se usan disparos de bolas de paintball equipados con insecticidas, pero cuando la altura es mayor es imposible hacer blanco a mano. Ahí es donde entrarán ahora los drones.

Proyectiles congelados
Estos robots voladores cargan en sus fusiles bolas biodegradables en las que se introducen insecticida, agua para poder congelarlo y dos o tres perdigones para dar consistencia al proyectil.
Cuando el dron alcanza la altura del nido, el operario enciende el puntero laser, que ve a través de la cámara. Se apunta y se dispara. El proyectil se rompe al golpear el nido y el insecticida congelado, hasta entonces guardado en nevera, impregna la colmena. En su evaporación libera lentamente el químico y, como se actúa a primera hora de la mañana o última de la tarde, cuando las avispas entran o salen al nido, su trasiego ayuda a extender el producto. Entre 24 y 48 horas más tarde las avispas mueren en su totalidad y el nido puede ser derribado. Si esto no es posible, se instala un cartel de “nido neutralizado” para que deje de generar “alarma social”. Y en todo caso se geolocaliza, con fines de investigación.
La brigada de la Mancomunidade lleva en esta campaña, desde el 10 de junio, 210 nidos eliminados. Esta misma semana un joven de Baión sufría la picadura de nueve velutinas y, aunque se encuentra bien, tuvo que recibir tratamiento hospitalario.

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