miércoles 28/10/20

Maratones en confinamiento

Dos integrantes del Club Cambados completan la distancia mítica de 42 kilómetros. Maxi Oubiña dio 400 vueltas a su casa en un circuito de 106 metros, y Pablo Otero lo hizo en una cinta de correr
Maxi Oubiña, atleta y entrenador del Club Atletismo Cambados, no olvidará su maratón más duro, el que corrió en su finca | gonzalo salgado
Maxi Oubiña, atleta y entrenador del Club Atletismo Cambados, no olvidará su maratón más duro, el que corrió en su finca | gonzalo salgado

El confinamiento no detiene la voluntad y capacidad de reinvención que tienen los deportistas que practican una modalidad popular y en auge los últimos años; las pruebas atléticas de media y larga distancia. Dos arousanos, ambos integrantes del Club Atletismo Cambados, completaron los últimos días un maratón pese a la reclusión domiciliria. Maxi Oubiña fue capaz de correr los 42 kilómetros dando vueltas a su casa en Vilariño, donde tiene una pequeña finca de 500 metros. El joven isleño Pablo Otero, un atleta todavía desconocido en el panorama autonómico pero que apunta muy alto, hizo el maratón en una cinta de correr el día anterior.

Licenciado en ciencias de la actividad física y del deporte, el idilio de Maxi Oubiña con el atletismo comenzó en el año 2013. En la actualidad es el entrenador del emergente club cambadés, que gana adeptos cada temporada. Acostumbrado a correr pruebas de 10 y 21 kilómetros, en su haber ya tiene cinco maratones completados, todos en menos de tres horas. Pero el pasado domingo sumó un sexto, muy diferente, pero que tampoco olvidará. Fue después de ver como Pablo Otero se hacía 42 kilómetros del tirón en una maquina cuando decidió Maxi Oubiña retarse a sí mismo.

“Hice un circuito al alrededor de la casa aprovechando la finca, en total el recorrido eran 106 metros, por lo que tuve que dar 400 vueltas al circuito”. Mentalmente fue la carrera más dura de su vida, también en el aspecto fisico, ya que el trazado incluye una rampa de bajada y otra de subida a la altura de la entrada al sótano de la vivienda. 

Desde que comenzó el estado de alarma y el confinamiento, el atleta y técnico del Club Atletismo Cambados se limitaba a correr dos veces por semana alrededor de su casa, pero nunca más de 6 kilómetros “porque es una locura”. Sin embargo las circunstancias desfavorables para hacer distancias largas en espacio reducido no lo frenaron a hacer el maratón. “Venga, voy a hacerlo”, fue lo que se dijo.

 Preparó el circuito, la zona de avituallamiento para realizar paradas en los kilómetros 11, 22 y 33, e incluso colgó una pancarta de meta. Con el apoyo de su familia recogió la gesta en un vídeo resumen, que después envió al grupo de whatsapp que tienen los integrantes del club. Le llevó 4 horas y 22 minutos. “Es muy difícil coger velocidad, además hay que hacer continuos giros, son 1.600, y después está la cuesta del sótano, que se me hizo durísima en los últimos kilómetros. Al principio la subía con la inercia que traía de la bajada, pero después las piernas ya las tenía cargadas”, explica el maratoniano. Tuvo que subir la rampa de un 20 % de desnivel en 400 ocasiones. Cumplió el reto, pero no se le pasa por la cabeza repetirlo. “Creo que con esto es suficiente, si aparece otro diferente me lo plantearía, pero otra maratón en casa está descartada”, dice entre risas.

Una tirada larga
Maxi Oubiña, a sus 36 años, realizó su mejor marca en la última maratón de Valencia (2 horas y 49 minutos), donde el joven Pablo Otero con solo 20 años sorprendió a todos corriendo en 2 horas y 39 minutos. Este isleño, tras jugar en las categorías inferiores del Céltiga, se inició en el mundo runner hace un par de años. Una afición que desde la última temporada se ha convertido en algo serio. Lleva un año entrenando seis días a la semana, de hecho forma parte del grupo de entrenamiento que dirige Carlos Landín junto a atletas como Solange Pereira o los arousanos Roi Estévez y Raquel Meaños. Pablo Otero centra su preparación en las pruebas de 5.000 y 10.000 metros. Su asalto al Campeonato Gallego al aire libre se vio truncado con la crisis sanitaria.  En pleno confinamiento, un cinta de correr le sirve para matar el gusanillo. Hace una semana, en pleno rodaje en la máquina y mientras visualizaba series en las plataformas de streaming, decidió completar la distancia de los 42 kilómetros sobre la cinta. Hasta entonces había corrido los maratones de Oporto, A Coruña y Valencia. “La idea era hacer una tirada larga, que es el entrenamiento que me tocaba, pero estaba hablando con amigos y me retaron. Fui subiendo el ritmo y acabé en poco más de tres horas, fue bastante light comparado con el de Valencia”. Otero reconoce que “las dos primeras horas fue bastante llevadero, pero la última fue más pesada, aunque se me pasó rápido”. 

Pablo Otero sigue perteneciendo al Club Atletismo Cambados, por lo que también compartió el reto en el grupo con sus compañeros. El testigo lo recogió Maxi al día siguiente, pero ya hay varios atletas populares que se están planteando sumarse y correr un maratón en confinamiento.

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