lunes 18.11.2019

Orsinda Souto, la cententaria de Armenteira apasionada de los toros y el fútbol

Orsinda Souto Torres nunca ha sido, por sus gustos, una mujer al uso en la época que le tocó vivir. El sábado hizo justo cien años de una vida marcada por la orfandad, por las durezas de la guerra.

Orsinda Souto cumplía el sábado 100 años y ayer lo celebraba con su familia en Armenteira	e. moldes
Orsinda Souto cumplía el sábado 100 años y ayer lo celebraba con su familia en Armenteira e. moldes

Orsinda Souto Torres nunca ha sido, por sus gustos, una mujer al uso en la época que le tocó vivir. El sábado hizo justo cien años de una vida marcada por la orfandad, por las durezas de la guerra y por una vida entregada al campo y a sus hermanos. Orsinda Souto se quedó sin padre y madre a los 18 años y ella, la mayor de siete hermanos, fue la que tuvo que ejercer de cabeza de familia en una época marcada por las estrecheces. No tuvo hijos, pero adoptó a dos (un chico y una chica) y es una de sus nietas la que la define como “unha muller que traballou moitos anos no campo e que ten contado moitas historias de que pasou fame durante a guerra”. Y es que ayer los familiares y amigos de Orsinda Souto se reunieron ayer en su casa para celebrar la efeméride de los cien años por todo lo alto. Merienda, anécdotas y, sobre todo, mucho cariño.
     La nieta de Orsinda Souto cree que la clave de la salud férrea de su abuela no es otra que la del buen comer. “Na súa casa non entra nada de fóra. Todo o que come é da horta, incluso o pan que tamén se fai aquí”, matiza.
    Aunque hace ya unos meses que Orsinda Souto hace vida en su habitación, lo cierto es que hace apenas diez años (ya con 90) que trabajaba en la finca como si los años no pasasen por ella. “Con dicirche que cando tiña 90 anos axudou a retellar unha casa xa podes imaxinar como era”, señala la nieta de la meisina.

Le gusta la televisión
A Orsinda Souto le gusta la televisión y, concretamente, durante años disfrutó al máximo con las retransmisiones taurinas. “Houbo algún ano que a levamos a Pontevedra a que os vira en directo. A verdade é que lle encantaba velos”, indica su nieta. Orsinda, aparte de taurina, también es futbolera. “Encántalle ver o fútbol”, señala su nieta.
Lo cierto es que cien años no se celebran todos los días de ahí que la casa de Orsinda, donde vive con su hija adoptiva, se convirtiese ayer en un hervidero de alegría y celebración. Una cita muy familiar en la que no faltaron las anécdotas. 

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