Miércoles 19.06.2019

A Pastoriza reabre sus puertas como centro cultural tras 60 años de olvido

Tras la intensa reforma, el templo acogió la primera actividad de manera oficial como nuevo espacio municipal

Un momento de la actuación que ayer acogió la iglesia de A Pastoriza | gonzalo salgado
Un momento de la actuación que ayer acogió la iglesia de A Pastoriza | gonzalo salgado

La Igrexa da Pastoriza reabrió ayer sus puertas de manera oficial como centro cultural y tras 60 años de inactividad, desde que dejó de ser empleada como templo religioso. Acogió el primero de los muchos eventos que el Concello quiere celebrar entre sus cuatro paredes, convirtiéndolo en un referente junto a la Casa Museo de Valle-Inclán. En concreto, se trató de un concierto de Amigos do Acordeón das Rías Baixas y del Grupo de Corda Amigos da Música y con gran éxito, pues las 150 sillas dispuestas se ocuparon y hubo quién tuvo que quedarse de pie.

El alcalde, Gonzalo Durán, aquejado de una afonía no quiso perder la oportunidad de dar la bienvenida a los asistentes. Junto al concejal Javier Tourís también disfrutó de la actuación a la que hoy le seguirá otra actividad, la puesta en escena de la obra “As tolerías do bosque da maxia”, dirigida al público familiar. Tendrá lugar a las 20 horas y, al igual que la acuación de ayer, forma parte del programa cultural del Concello “Sonatas de Primavera”. El gobierno local quiso estrenarlo en A Pastoriza y por ello estuvo varios días agilizando los trabajos para su puesta a punto, con trabajos para eliminar humedades interiores y afianzar las paredes para evitar desprendimientos.

Vecinos contra la ruina
Hace no mucho que el templo estaba en la ruina para desesperación de un grupo de vecinos que un día decidió crear una comisión con la misión de recaudar dinero para su rehabilitación. Corría el año 2015 y organizaron todo tipo de eventos benéficos (conciertos, caminatas, venta de rifas, etc.) Pero la reparación era muy costosa porque, para entonces, el tejado se encontraba en muy mal estado y el interior estaba empezando a notar los efectos de las inclemencias meteorológicas. Era necesario contar con el apoyo de las administraciones, con su capacidad económica para que el proyecto llegase a buen puerto y finalmente se sumó el Concello.

La iglesia precisaba de una actuación importante pues dejó de utilizarse como templo religioso en los años 50 del siglo pasado, pasándose los oficios a la de San Cibrán. Así las cosas, fue quedando en desuso, siendo utilizada como sede de la Cofradía religiosa, la radio parroquial o para agrupaciones musicales con necesidad de espacio, pero el deterioro fue complicando cada vez más la ocupación de este inmueble del siglo XVIII.

Pasaron unos 60 años para que alguien se volviera a fijar en su potencial y el Concello ha alcanzado un acuerdo con el Arzobispado para utilizarla durante los próximos 20 años para actos culturales y sociales.

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