miércoles 21.08.2019

Un libro a corazón abierto sobre el mar, la vida y la revolución

El cambadés Salvador Ribadomar presentó su poemario “Do corazón aberto e as mans sangrando”, dedicado a las gentes del mar, como la mariscadora que inspiró el poema central, y en lo dura que puede ser la vida, pero también con una perspectiva optimista

Ribadomar en el momento de dedicarle su libro a su propia madre, quien le pidió que le firmara como “pirata” | m. ferreirós
Ribadomar en el momento de dedicarle su libro a su propia madre, quien le pidió que le firmara como “pirata” | m. ferreirós

Una mujer de pleno blanco le pedía ayer a Salvador Ribadomar que le dedicara su poemario con el apodo de “pirata”. Era nada menos que su madre y a una madre pocas cosas se le pueden negar. Ella le llama así cariñosamente desde siempre, pero para el resto, Salvador es mariñeiro y conocido, por entre otras cosas, haber sido un referente local en la defensa de los derechos de las gentes del mar.


De hecho, a ellos les dedica este libro: “Do corazón aberto e as mans sangrando”; una de esas frases lapidarias que quedan grabadas y que, en su caso, verbalizó una mariscadora isleña a la que conoció hace casi dos décadas. Con dos de niños de corta edad, un marido desaparecido en su primera campaña en el Gran Sol, pasó del furtivismo a la actividad reglada, pero tuvo un final feliz: la satisfacción de haber sacado adelante a sus hijos. Cada mañana se levantaba y miraba por la ventana por si su compañero regresaba, pero nunca lo hizo. En resumidas cuentas, “unha vida tan dura como seguramente a doutras moitas mariscadoras”, dice el autor, al que esta experiencia vital le trastocó. Este es el poema central de un libro que ha decidido autoeditar, junto a “Sacamantecas”,

ante la “explotación” que le proponían algunas editoriales. Ahora está en la calle por 10 euros, un precio para cubrir costes porque “a min o que me interesa é que chegue á xente”, pero se admiten donativos para la Fundación Galiciame. Con todo, el poemario ya existía mucho antes. “Empecei a escribir con 19 anos, cando me morreu unha filla de días, Delicia chámase, para liberar esa dor e porque empecei a pensar en cousas que normalmente pensas con 60 como por qué vives, por qué estás aquí”. Y llegó a la conclusión de que uno se queda con lo bueno y con lo malo porque genera un sentimiento y eso significa que vives, “e temos que facer todo o posible por aproveitar as boas e exprimilas”, añade. Porque no todo es triste en esta vida y de, hecho, el libro tiene un final feliz donde “fago un alegato á esperanza e a ilusión porque se non tes un soño nunca vas construír nada”, explica el autor.


En total, son una veintena de textos de fácil lectura porque no es muy amigo de las metáforas, y entre los que hay dedicados a su padre, a las piedras de la ría de Arousa y a los ahogados, mariñeiros e inmigrantes como los que alguna vez ha tenido que rescatar del mar (estuvo en el Mediterráneo en misión humanitaria). Se llama “Míralle aos ollos” y es un mensaje a quienes rechazan alegremente el acogimiento de estas personas que huyen de su país, desesperados. “Os afogados soen quedar cos ollos abertos e a cara de medo dese último momento, e dígolles a ver se teñen narices a mirarlle aos ollos a un neno ou unha muller embarazada que viñan por un futuro e atoparon unha fría morte”. También le dedica uno a Galicia y espera inspirar un sentimiento que considera fundamental: el de la revolución porque “son as que fixeron avanzar o mundo, hai que estar en perpetua revolución ante os grandes poderes que estannos a idiotizar e a facer insolidarios”.

Ribadomar ha editado 250 ejemplares que, entre otros lugares, se pueden adquirir en la librería Ramón Cabanillas. Es el primero, pero “teño tanto escrito que podería facer dos ou tres máis”. Fue su hija Iria quien le empujó a publicar y otros. “Dínme que escribo moi ben; eu non o creo”, añade humildemente el cambadés.

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