Jueves 21.02.2019

Reportaje | San Mauro estrena la nueva faceta de la iglesia del bautismo de Valle-Inclán

Finalmente fue en San Mauro, de larga devoción en Vilanova, la fecha elegida por el Concello para reabrir al público el viejo templo de A Pastoriza. En su día acogedor del bautismo del creador del esperpento, llevaba décadas clausurada y abandonada. Tras su recuperación, sirve ya para usos culturales y sociales.

Los vilanoveses pudieron entrar ayer de nuevo en la vieja iglesia de A Pastoriza. Habían pasado ya sesenta años desde la última liturgia celebrada en el templo, el mismo que en pleno siglo XIX había acogido el bautismo de Valle-Inclán, a escasos metros de su casa natal.

El histórico santuario permaneció durante estas últimas décadas clausurado y deteriorándose, hasta que la cubierta cedió y la intemperie comenzó a hacer mella en la estructura. En los últimos años, un grupo de vecinos se puso como meta el uso público del edificio, apostando decididamente por su recuperación. Nacía una comisión vecinal que impulsó diversos actos solidarios, con los que reunieron unos 60.000 euros que hicieron posible un nuevo techo para la vieja iglesia.

El compromiso se terminó de fraguar el año pasado, cuando el Concello no solo reconoció la labor de los vecinos implicados, sino que recogió el testigo, culminó las labores de puesta a punto y firmó un convenio con la iglesia para permitir el uso social y cultural del templo.

Ayer, toda esa travesía llegó a buen puerto. La iglesia vieja de A Pastoriza abrió sus puertas a las 20:30 para acoger el concierto programado con motivo de la festividad local de San Amaro. La música la pusieron la “Coral Voces Amigas” y el grupo “Mariachis de Vigo”. La expectación y el público no fallaron.

Tradiciones
A este casi simbólico acto de recuperación de la iglesia de A Pastoriza precedió una jornada cargada de tradiciones. Las misas horarias, la liturgia solemne y la procesión en honor a San Mauro movilizaron a miles de vecinos y también a las autoridades municipales.

Pero como siempre, los que arrasaron fueron los callos. El plato estrella se cocinó a tamaño industrial en los fogones de los locales hosteleros. Las raciones, como siempre, volaron.

Comentarios