martes 02.06.2020

Diez testigos declaran que Carballa y su familia lo pagaban todo en efectivo

Los testimonios de once personas, llamadas por la Fiscalía y por los abogados de la Defensa, dejaron claro que tanto Antonio Carballa como su familia lo pagaban todo en efectivo.

los seis imputados —el séptimo falleció— volvieron a sentarse ayer en el banquillo de los acusados	a. b.
los seis imputados —el séptimo falleció— volvieron a sentarse ayer en el banquillo de los acusados a. b.

Los testimonios de once personas, llamadas por la Fiscalía y por los abogados de la Defensa, dejaron claro que tanto Antonio Carballa como su familia lo pagaban todo en efectivo.

Otra cuestión que quedó de manifiesto durante la segunda sesión del juicio por blaqueo que se sigue en la Audiencia Provincial contra Carballa Magdalena, su mujer, su hija, su yerno y los hermanos Prado Padín, es que buena parte de los acuerdos mercantiles encausados fueron adoptados o negociados por Manuel Prado López, padre de los imputados Daniel y Jonathan, pero que no se sienta en el banquillo de los acusados.

Administrativos de empresas, representantes de firmas comerciales o el capitán del puerto deportivo de Combarro ratificaron que tanto Antonio Carballa, como su mujer o su hija pagaron en efectivo sus adquisiciones. 8.371 euros por una moto Yamaha; 15.200 euros por un Audi A3; 23.000 euros por una plaza de amarre en Combarro, etc. Eso sí, en varias anualidades y en pagos fraccionados.

Y la misma práctica era utilizada para la compra de fincas. Las denominadas Prado Loureiro y Prado de Abaixo costaron  62.000 euros, pagados en efectivo. En esta ocasión el vendedor reconoció que recibió 5 pagos anuales de 9.000 euros y que Antonio Carballa todavía le adeuda 8.000 euros. A preguntas del abogado del imputado, el anterior propietario de las fincas declaró que recibir el efectivo le parecía “normal porque así lo habíamos acordado.  Lo que no me parece normal es que todavía me deba dinero”.

Distinto fue el caso de la finca denominada Vento. Su vendedor reconoció ayer en la Audiencia haber negociado el precio, 340.000 euros, con Manuel Prado López, que en el momento de la venta, en la Notaría de Vilagarcía, decidió ponerla a nombre de Sanxenxo Urbanizaciones SL.  Y en el momento de la firma —en presencia de la hija de Carballa y de alguno de los hijos de Prado López— le fue entregado el pago. “Me extrañó porque era una cantidad muy elevada”, dijo.

En el caso de la finca denominada “Cachadelo de Arriba”, que también declaró haber vendido la parcela al padre de los dos hermanos imputados, reconoció haber recibido el pago, unos 70.000 euros, “en una bolsita”.

gasolinera

Por su parte, dos trabajadores de la gasolinera Croil, situada en la recta de Caldas, propiedad de Prado y vendida en su día a Carballa, declararon que los Diego y Jonathan Prado Padín carecían de poder de decisión en la empresa y que todas las órdenes las recibían directamente de su padre. También corroboraron la versión ofrecida el lunes por   los dos hermanos sobre el interés de inversores extrajeros en adquirir la gasolinera, lo que hizo que su padre se la recomprase de nuevo a Carballa con unas importantes plusvalías. Sus declaraciones demostraron también que la apertura de la variante de Vilagarcía apenas incrementó el volumen de trabajo en la gasolinera.

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