jueves 20.02.2020

Un total de 11 empresas aspiran a construir el nuevo dique flotante de abrigo para Portonovo

Un total de 11 empresas aspiran a construir el nuevo dique de abrigo de Portonovo en el que se invertirán unos 500.000 euros y que busca resolver “parcialmente” el problema de agitación que se registra en esta dársena.

Vistas del puerto deportivo de Portonovo 	d. a.
Vistas del puerto deportivo de Portonovo d. a.

Un total de 11 empresas aspiran a construir el nuevo dique de abrigo de Portonovo en el que se invertirán unos 500.000 euros y que busca resolver “parcialmente” el problema de agitación que se registra en esta dársena.
Portos de Galicia licita este proyecto cuyo proceso de contratación se encuentra en la fase de apertura de los sobres con las ofertas de las empresas. Recientemente se abrió el primero y la Mesa de Contratación ha dado un plazo de tiempo a dos de las firmas para que subsanen algunas deficiencias encontradas en su documentación.
El proyecto tiene un precio de licitación de 584.702 euros y un periodo de ejecución de medio año. Su objetivo es resolver “parcialmente” el problema de agitación que se registra en esta dársena y que el ente público decidió resolver con la instalación de una protección no fija, de tipo flotante, que abrigue frente al oleaje de viento, según el pliego técnico del concurso. Además se procederá a la instrumentación de la actual dársena para “caracterizar la energía incidente en el puerto y, en un segundo paso, plantear otro tipo de alternativas de crecimiento del puerto”. Esto es, conocer la situación concreta y poder plantear una solución definitiva en un futuro.
Así, la empresa adjudicataria deberá construir un dique rompeolas de 80 metros, formado por cuatro módulos de cinco metros de ancho y 20 metros de longitud y de hormigón armado cada uno, que se instalarán en una alineación paralela a los pantalanes de atraque de las embarcaciones deportivas. Los bloques se cimentarán mediante líneas de fondeo formadas por cadenas de 40 milímetros con una longitud de 50 metros.
El dique se equipará con un anemómetro, un sistema de medición de la intensidad y dirección del viento con el objetivo de correlacionar el viento con el oleaje generado. También se instalarán sensores varios, algunos de presión (uno fuera del puerto), un correntómetro, para medir la velocidad de las corrientes, y células de carga para medir la comprensión y tracción en las uniones. Estas se conectarán a un sistema de almacenaje de datos, siempre según el pliego de condiciones.
La elección de este tipo de dique se determinó tras la realización de un estudio para ampliar y ordenar el puerto. Este concluyó que no se tenía la suficiente información sobre las dinámicas marítimas dentro de la dársena “como para poder ejecutar una obra que conlleve una gran inversión” porque “las obras podrían agravar los problemas existentes” de agitación. Estos problemas se producen tanto por el oleaje local (mar de viento) como por el oleaje de fondo (Swel) y sus ondas infragravitatorias vinculadas, y quedaron constatados con la realización de ese informe, así como con las “numerosas roturas sufridas en las instalaciones náutico-deportivas”, según se explica en el pliego de condiciones de Portos de Galicia.

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