sábado 5/12/20

El Umia presenta un buen estado de salud, pero descubren un nuevo foco de vertidos

Los biomarcadores ofrecen resultados normales, pero sigue la preocupación por invasores como el cangrejo americano

Voluntarias del CES toman muestras en el río Umia como parte de la evaluación sobre su estado de salud | mónica ferreirós
Voluntarias del CES toman muestras en el río Umia como parte de la evaluación sobre su estado de salud | mónica ferreirós

El Colectivo Ecoloxista do Salnés (CES) realizó ayer su segunda evaluación sobre el estado de salud del río Umia en un tramo de medio kilómetro en Pontearnelas y el resultado fue bueno, pero “non moi bo e podería ser mellor”, se lamentó su presidenta, Marta Lois. Y es que a los problemas habituales de una elevada presencia de especies vegetales y animales invasoras se ha sumado la aparición de nuevos vertidos no detectados por personas vinculadas a diario con el río como pescadores y vecinos. De hecho, la entidad investigará su procedencia para reclamar las oportunas medidas ante las autoridades competentes. 

Lois recordó que se trata de una evaluación siguiendo una metodología básica dentro del Proxecto Ríos que se realiza en toda Galicia y en diferente ríos de la mano de colectivos ecologistas como el suyo. Así, sus voluntarios midieron diversos índices biológicos para determinar cómo está el tramo objeto de estudio: 500 metros del cauce, río abajo y desde el puente de Os Padriños. 

“Podía ser mellor”
El resultado ha sido que presenta un “estado bo, non moi bo, pero tampouco malo e podía ser mellor”, explicó la bióloga. De hecho, las analíticas realizadas al agua sobre los niveles de nitratos, ph y acidez ofrecieron unos resultados dentro de los parámetros normales. También la temperatura es bastante positiva porque presentaba unos 16 grados, cuando en anteriores ha llegado a los 19 (lo normal es entre 12 y 16); una cuestión importante pues una temperatura excesivamente elevada es contraproducente para el ecosistema. 

Lo que más ha preocupado a los voluntarios es que un pescador habitual en la zona les alertó de la presencia de “verquidos que nunca antes detectara” y que por tanto no están en el listado de agresiones ya contempladas y sobre las que se hace un seguimiento. El CES realizará una investigación más exhaustiva al respecto pues, en principio y por la información recogida, no se trataría de un regato que desemboca en el Umia y, a simple vista, no se ve la tubería de la que podría emanar y, por tanto, no se sabe cuál es su procedencia ni composición.

Un peligro en casa
Para su presidenta este descubrimiento “é preocupante” y la misma sensación les produce la presencia de especies alóctonas que ponen en peligro la fauna y flora local. Y es que “cada vez que imos detectamos máis”, añadió, como la tradescantia, muy empleada para cubrir taludes en jardines y que en el río crece como un auténtico césped “e non deixa medrar nada”. También se han vuelto a encontrar acacias negras, parecidas a las mimosas, pero con flores más grandes, bambú, calas y, por supuesto, eucaliptos. Tampoco se reduce la presencia de plantas típicas de los acuarios cuyas semillas llegan a los sistemas de depuración a consecuencia de su limpieza en las casas, pero superan sus filtros y acaban en el lecho fluvial. Según Leiro, en esta ocasión su presencia era menor, pero por una cuestión circunstancial como que el caudal era bastante alto y por tanto recibe menos luz y crece menos. “Segue a ser preocupante a súa presenza porque en canto se dan as condicións, a súa poboación aumenta moito”, explicó. 

En cuanto a animales, el cangrejo americano sigue campando a sus anchas y ayer no dejó de aparecérsele a los voluntarios. Lois explicó que no se atreven a determinar si su presencia va en aumento porque sería preciso hacer un seguimiento más frecuente y exhaustivo, sin embargo, tienen la sensación de que se está convirtiendo en una plaga.

En el lado positivo, está que los ecologistas encontraron lampreas, anguilas, “espiñentos” o “picóns”, así como salmones, truchas... En definitiva, especies autóctonas que certifican ese estado de salud no tan malo del río Umia. Con todo, desde el colectivo insisten en la necesidad de prestarle una mayor atención porque el Umia da de beber a toda la comarca y es fundamental para los bancos de marisco.

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