sábado 19.10.2019

Vilanova pide licencia para cuatro catas en busca de restos en Cálago

El Concello de Vilanova ha enviado a la Consellería de Cultura el proyecto de excavación arqueológica del entorno de Cálago, para buscar restos del histórico emplazamiento.

En los primeros años del siglo XX todavía se conservaban restos de una iglesia románica | balsa de la vega / cedida
En los primeros años del siglo XX todavía se conservaban restos de una iglesia románica | balsa de la vega / cedida

El Concello de Vilanova ha enviado a la Consellería de Cultura el proyecto de excavación arqueológica del entorno de Cálago, para buscar restos del histórico emplazamiento. De este modo, se inician los trámites para solicitar las correspondientes licencias que permitan iniciar las prospecciones. 
El proyecto incluye cuatro catas para intentar localizar elementos en otros tantos emplazamientos diferentes. Alicia Padín, una de las redactoras del texto, explicaba ayer cuáles son estos objetivos. En primer lugar, se excavará al pie del campanario que aún pervive y que se ha convertido en emblema de la localidad. Fue justo en esta zona donde Francisco Peña González-Montenegro encontró una fíbula o hebilla que donó al Museo de Pontevedra en 1953. Esta cata permitirá, además, “saber sobre qué estructura está asentado el campanario”.
La segunda prospección será en el centro de la croa del antiguo castro, su parte más alta. La intención es conocer qué tipo de estructuras habitacionales tenía el poblado. 
El tercer punto a estudiar será el de la muralla defensiva del castro, para ver su estado de conservación. Por último, las catas se llevarán también al antecastro o terraza, un área próxima al actual cementerio. Allí se intentarán buscar restos de las estancias del histórico monasterio y otras construcciones cuyos restos pudieron sobrevivir soterradas desde la Alta Edad Media.
Al menos desde el año 929 
En el propio proyecto se indica que el primer documento en el que se cita el monasterio y el castro de Cálago en Vilanova data del año 929. En él, el rey Alfonso IV, atendiendo al ruego del obispo de Santiago, Hermenegildo, concede privilegio de coto a este monasterio de San Cipriano. 
El conjunto fue arrasado durante las incursiones vikingas y reconstruido, sufriendo, probablemente, también los ataques de Almanzor.  El monasterio sería cedido luego al de San Martín Pinario, de lo que hay constancia documental en 1152. En el pasar de los siglos también se acredita un empobrecimiento y progresivo abandono, hasta que la iglesia acabó en ruina. Del templo románico aún quedaban restos en pie en el siglo XX, que fueron desmontados para su reutilización en la construcción de la iglesia de A Pastoriza. l

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