martes 27/10/20

Un 80% de mujeres que sobrevive a un cáncer de mama tiene miedo a recaer

Este síndrome, denominado la Espada de Damocles, se da incluso en pacientes con buen pronóstico 
Isabel Rubio, directora del Área de Patología Mamaria de la Clínica Universidad de Navarra
CLÍNICA UNIVERSIDAD DE NAVARRA
  (Foto de ARCHIVO)
14/10/2019
Isabel Rubio, directora del Área de Patología Mamaria de la Clínica de Navarra | AEC

Un 80% de las mujeres que consiguieron sobrevivir a un cáncer de mama viven con el miedo constante a recaer en la enfermedad, lo que se denomina el síndrome de la Espada de Damocles, incluso en las pacientes con buen pronóstico. Éste y otros datos sobre supervivientes de cáncer de mama se obtuvieron de una encuesta elaborada por la Fefoc, una fundación privada y sin ánimo de lucro creada en Barcelona que trabaja contra el cáncer desde 1996, y que se dio a conocer coincidiendo con el 19 de octubre, la conmemoración del Día Mundial del Cáncer de Mama.

La encuesta se hizo a 122 mujeres desde los 32 a los 84 años de forma presencial y en línea (60 % de la muestra). Uno de los aspectos clave de la supervivencia a nivel psicológico es la dificultad para olvidar y el constante miedo a la recaída en algunos casos, lo que se conoce como el Síndrome de la espada de Damocles.

Este síndrome se observa, sobre todo, en pacientes oncológicos, y se considera que se padece cuando la incertidumbre o el miedo se hace tan intenso que afecta a la vida de las personas.

Los autores de la encuesta consideran que el porcentaje tan alto (80 %) de mujeres que presentan este miedo a recaer “sería uno de los aspectos a tener en cuenta al planificar programas de recuperación para las pacientes con cáncer de mama”.

Además, se preguntó a las mujeres si hay momentos especiales en los que aparece de forma más intensa esta preocupación a recaer y la mayoría mencionan, especialmente, cuando se acerca una visita de control médico y también cuando sienten alguna molestia física, que les hace pensar en la reaparición del cáncer.

El 43% de las encuestadas manifestó haber necesitado apoyo psicológico a lo largo del proceso de la enfermedad, por motivos diversos, como afrontar la nueva vida tras el tratamiento, una depresión y para ayudar a los hijos a superar esa experiencia.

Laboral

El estudio también abordó las repercusiones laborales y el impacto de la enfermedad en la vida social, familiar y de pareja, y un 82% de las encuestadas que estaban activas laboralmente afirmaron que explicaron en el trabajo su diagnóstico a los compañeros e trabajo. Otro 15% lo explicó a algunos y sólo un 3% no lo dijo a nadie de su entorno laboral.

La mayoría consideró que no existe ningún motivo para ocultar la enfermedad y que, además, es difícil hacerlo al tener que pedir bajas laborales y cambios en el aspecto físico.

Las mujeres explicaron desde despidos a reducciones de jornada por no poder estar al 100%.

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