La italiana Alice Rohrwacher apunta a la Palma de Oro de Cannes

La italiana Alice Rohrwacher maravilló ayer en Cannes con “Lazzaro Felice”, una preciosa fábula que hunde sus raíces en la realidad más cruel y que se postula como una fuerte candidata a la Palma

La italiana Alice Rohrwacher apunta a la Palma de Oro de Cannes
La italiana Alice Rohrwacher maravilló hoy en Cannes con "Lazzaro Felice", una preciosa fábula que hunde sus raíces en la realidad más cruel y que se postula como una fuerte candidata a la Palma de Oro, como también el japonés Kirokazu Kore-eda con la emotiva "Shoplifters".
Dos buenos filmes que subieron hoy el nivel del festival en el comienzo de la segunda semana con dos historias muy diferentes pero con el punto en común de la familia.
 
"Lazzaro Felice" es "una fábula muy realista, un filme que tiene sus raíces en la realidad, pero que es una fábula", con una clara división entre los buenos y malos, pero "a través de la mirada de alguien que no sabe si hay buenos o malos", explicó la directora en rueda de prensa.
Una película política, religiosa y espiritual que intenta unir con mucha libertad la fábula y la realidad, como señaló Rohrwacher, que en 2014 se llevó el Gran Premio del Jurado de Cannes en 2014 por "El país de las maravillas".
Con un reparto que mezcla actores profesionales -como Alba Rohrwacher (hermana de la realizadora), Sergi López o Nicoletta Braschi- con otros amateurs, como Adriano Tardiolo, el fantástico protagonista de la historia, "Lazzaro Felice" compone una narración con elementos fantásticos que ha dado la sorpresa en Cannes.
Una mirada muy especial la de esta directora, como reconoció su hermana, que resaltó que puede reconocer esa visión. "Está en nuestra sangre, pero ella tiene la capacidad de llevarla al cine".
 
Rodada en un pequeño pueblo del centro de Italia, la película se centra en la historia de una pequeña comunidad a comienzos de los años ochenta que vive en Inviolata, un pueblo propiedad -como todos sus habitantes- de la marquesa Alfonsina de Luna.
Una historia que narra el fin del mundo feudal pero en nuestra época, una historia un tano apocalíptica que se enriquece con el personaje de Lazzaro (Tardiolo), un ser que vive para lograr la felicidad de los demás.
Con dos partes completamente diferentes, en el campo y en la ciudad, la película gira alrededor de la posibilidad de la bondad en "un mundo que se transforma, que cambia y que,al mismo tiempo, permanecen igual".
"El ser humano siempre está dispuesto a explotar a otros seres humanos", señaló la realizadora, que quiso ahondar en esta idea y contar una tragedia pero de manera "ligera y libre".
Una película con actores de muy diferentes orígenes, lo que le obligó a buscar un entendimiento que favoreció mucho el trabajo, reconoció Rohrwacher.
"Lo que pedimos a los espectadores para este filme es que recuperen su inocencia y que vean este filme de manera inocente", agregó.
 
Un película en la que algunos críticos ven ecos de Federico Fellini y Pier Paolo Pasolini, trazas de neorrealismo que la realizadora tomó como un magnífico cumplido y reconoció que son cineastas que están en su subconsciente, como también Ermano Olmi o los hermanos Taviani.
"Creo que el cine, al menos el que yo amo y he amado, impregna mi memoria, no son referencias conscientes, están en el área de la inconsciencia que viene de vez en cuando y me doy cuenta solo cuando estoy rodando", agregó.
Una cinta muy diferente a la de Kore-eda, uno de los habituales de Cannes y que presentó hoy su película más emotiva de los últimos años.
De nuevo la familia es el centro de esta historia de Kore-eda, que siempre utiliza el núcleo familiar como excusa para retratar la sociedad actual.
"Para este filme quería tratar sobre la familia pero mirarla desde un poco más lejos y analizar el punto de fricción entre la familia y la sociedad, es un filme un poco más social que mis películas anteriores", explicó Kore-eda en rueda de prensa.
 
En "Shoplifters", el realizador cuenta cómo un ladrón y su hijo encuentran a una niña en la calle y deciden acogerla pese a la pobreza en la que viven.
"Si en Japón existiera una familia así, consideraríamos que es simplemente una familia de criminales, pero a la vez quería mostrar la riqueza que surge de su generosidad, retratar el color y la luz que irradian, mostrar todos sus sentimientos y emociones", agregó