Las peluquerías, castigadas por la pandemia, vuelven a reclamar una bajada del IVA al 10%

La crisis provocada por la pandemia del coronavirus no ha dejado indiferente a nadie, y tampoco al sector de las peluquerías. Y precisamente al cierre de 2021, cuando los datos de contagios se han disparado y la alarma social ha aumentado, se ha registrado una significativa reducción del volumen de servicio prestado por negocios como peluquerías y centros de estética. 


Este año, factores como la cancelación de celebraciones, eventos y cenas en estas fechas navideñas han hecho que, lo que normalmente es una época próspera para las peluquerías, haya sido un bache más de los muchos que se han sufrido en estos dos años de pandemia. 


La cancelación de citas y la menor afluencia de clientes con respecto a años anteriores han dejado a muchos negocios sin esa última “paga extra” que el mes de diciembre solía aportar.


Esta coyuntura, unida a la subida incontrolada de los precios de la luz, han tenido consecuencias nefastas para las peluquerías. Es sabido que el precio de la luz ha alcanzado este año cotas históricas, poniendo contra las cuerdas a los pequeños y medianos negocios. 


La factura de la luz ha llegado a multiplicarse por dos y medio, dando lugar a que muchas peluquerías se hayan visto obligadas a aumentar sus tarifas, con las consiguientes consecuencias negativas que ello acarrea para la clientela. Muchos otros negocios directamente se han visto obligados a cerrar. Se calcula que unas 20.000 peluquerías en toda España se encuentran en riesgo de cerrar sus puertas o han tenido que hacerlo desde el comienzo de la pandemia, suponiendo una pérdida de entre un 30 y un 40% de negocios de este tipo.


“La rebelión de las tijeras rotas” pide el IVA reducido


Ante esta situación, asociaciones de peluquería y estética de todo el país, así como confederaciones de empresarios, ya desde septiembre reclamaron la bajada del IVA. El sector de la peluquería sufrió en 2012 una subida del IVA al 21% general, algo que en un primer momento se tachó de medida temporal. Sin embargo, la medida no se ha revertido, y en este mes de diciembre las protestas y peticiones por parte del sector de recuperar el IVA del 10% reducido, han sido ignoradas. La medida ha quedado definitivamente fuera de los Presupuestos Generales del Estado previstos para 2022. 


El sector prevé nuevas movilizaciones en torno a lo que se ha llamado “La rebelión de las tijeras rotas”. En lo que va de año se han organizado cientos de protestas, encierros, concentraciones y manifiestos por la defensa de la bajada del IVA al 10% para las peluquerías. 


Los trabajadores y empresarios del sector tienen claro que los efectos de esta reducción serían cuanto menos beneficiosos para el sector, y en muchos casos, especialmente para las pequeñas empresas, supondría salvar miles de negocios que se encuentran ahogados y al borde de la quiebra. Alejandra Díaz, fundadora de Perfect Hair, señala la importancia de defender un sector tan castigado como este ante los cierres, limitaciones de aforos y recientes restricciones. "Se estima que más de 1000 negocios en toda España han tenido que cerrar, muchos están viviendo una situación muy precaria", apunta.


Según los datos del sector, la recuperación del IVA al 10% puede ayudar a más de 20.000 salones de peluquería y estética a mantenerse a flote, y garantizar más de 47.000 puestos de trabajo, especialmente femeninos, que están en riesgo de desaparecer.


IVA general para un sector esencial


Las reivindicaciones del sector se entienden mucho mejor si tenemos en cuenta el papel que se les ha hecho representar a las peluquerías desde el inicio de la pandemia de coronavirus. 


Desde marzo de 2020, e incluso durante los meses de confinamiento domiciliario más estricto, las peluquerías y centros de estética se consideraron desde un primer momento como negocios esenciales, permitiéndoles seguir ofreciendo sus servicios cuando el resto de comercios habían cerrado sus puertas. Esto no deja de ser algo positivo para el sector, pero hay que considerar que muchos trabajadores y trabajadoras se arriesgaron a seguir acudiendo a sus puestos de trabajo durante los meses más duros de la pandemia para poder seguir ofreciendo un servicio correctamente considerado como esencial.


Por ello, el sector considera que no es comprensible que a un servicio calificado de esencial, que ha tenido que seguir manteniendo su actividad desde el inicio de la crisis sanitaria, se le aplique un IVA del 21%. Los empresarios y trabajadores del sector de la peluquería consideran que la mejor muestra de valoración de la importancia de las peluquerías y su carácter esencial es que se le aplique un IVA reducido del 10%. Es contradictorio e injusto que un servicio esencial esté gravado con un IVA de lujo.

Las peluquerías, castigadas por la pandemia, vuelven a reclamar una bajada del IVA al 10%

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