martes 10.12.2019

“Un brazo enganchou nunha rama e fundiuse case dous metros”

Los voluntarios de Valga y Catoira relatan cómo localizaron el cuerpo en el río Umia

Una voluntaria de Protección Civil en la ribera del Umia
Una voluntaria de Protección Civil en la ribera del Umia

Dos voluntarios de Protección Civil de Valga que rastreaban el Umia en una zodiac y cuatro de Catoira que peinaban la zona por tierra fueron quienes localizaron el cadáver de Manuel Pampín Abad en un punto que, hasta ese momento, no se había podido inspeccionar con embarcaciones ya que el acceso resultaba imposible. Ramas y árboles caídos impieron el viernes el paso de las lanchas, pero ayer volvieron a intentarlo y para ello se ayudaron de herramientas, como un hacha que portaba un agente del Seprona. Aún así, “non solucionamos nada” porque “era todo ramallada e troncos bastante gordos”, explican  Alberto Otero Miguéns y Ángel Riveiro Espiño, que ocupaban la embarcación. Optaron finalmente por “pasar nós por terra e a zodiac flotando co motor en alto” para no dañarlo. “Costounos bastante”, pero el esfuerzo tuvo resultado ya que unos 700 metros aguas abajo Alberto vio el cadáver. “Ía de pé na embarcación e vin o que parecía unha silueta flotando”. Mientras se acercaban “un brazo enganchou nunhas ramas” y el cuerpo “afundiuse case dous metros”, por lo que Otero tuvo que sumergirse para volver a sacarlo a la superficie.  
Entre los dos voluntarios de Valga, el agente del Seprona        y los efectivos de Catoira acercaron el cuerpo al borde del cauce para dejarlo en tierra. No cabía duda de que se trataba de Manuel Pampín Abad ya que “tiña a chaqueta azul e os       pantalóns marróns” que vestía la última vez que fue visto        con vida. La opción que consideran más probable es que el cadáver “estivera enganchado” en los árboles que intentaron retirar “e, ao quitar algunhas ramas, desenganchouse e foi río abaixo flotando”.
El lugar del hallazgo se localiza a unos ocho kilómetros de distancia de la zona de Clesa, en Caldas, donde un vecino alertó el jueves por la tarde de la presencia de un cuerpo humano en el río. Aldara Belén, Mauricio Loureiro, Francisco Rodríguez y Alberto Castro, integrantes de Protección Civil de Catoira, explican como vivieron ellos el momento desde tierra. “Vi algo flotando con una chaqueta azul, con medio cuerpo fuera del agua”, relata Mauricio. Alertó a sus compañeros para “regresar río abajo, a ver si podíamos alcanzarlo”, y casi al instante ya llegó la zodiac de Valga para realizar el rescate.
Algunos de estos voluntarios catoirenses ya estuvieran peinando esta misma zona el viernes, una jornada en la que las condiciones eran bastante peores. “A algúns sitios non se podía pasar porque había moita auga, por iso volvemos hoxe (por ayer)” para llevar a cabo un rastreo más concienzudo. Tanto ellos como los voluntarios de Valga no percibieron daños importantes en el cuerpo de Manuel Pampín, más allá de “un par de golpes de ir a tombos polo río” y rascazos provocados por ramas u otros elementos que hubiera en el cauce. “Yo es la primera vez que veo un cadáver, pero lo vi en buen estado”, dice Mauricio Loureiro. n

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