Viernes 24.05.2019

El instituto en el que estudió Alberto Chaves adquiere el compromiso de luchar contra el “círculo da violencia”

Los cuerpos de los dos jóvenes ya llegaron al tanatorio de Iria Flavia y descansarán juntos en Pontecesures

Los alumnos y profesores del Felix Muriel leyeron un manifiesto en recuerdo de Alberto Chaves |
Los alumnos y profesores del Felix Muriel leyeron un manifiesto en recuerdo de Alberto Chaves |

La comunidad del instituto Félix Muriel está de luto. Perdió al que fue uno de sus alumnos, Alberto Chaves. Ayer pusieron letra a lo que llevan sintiendo todos estos días. El profesor Rafael Sacó fue el encargado de leer un manifiesto que inicia un camino de reflexión sobre el fundamentalismo, pero que también sirvió de recuerdo de la joven pareja. “Como se fora consecuencia dun mandado inapelable, irrevocable. A eles xunto con outros moitos, foilles extirpada a vida”, señala el texto

Destacan del joven la “distancia intelixente” con la que seguía su formación, no siempre enjuiciada con “tino” por sus profesores, reconcoen. “A dor pasa a ser a moeda de cambio nas novas formas do imperialismo. Un tipo de violencia efectiva e indiscriminada”, señala un manifiesto que trata de buscar la causa “desa violencia, da ameaza indiscriminada e da morte, para a que xa non hai distancias xeográficas e que, porén, leva exercéndose como colonialismo e como se non fora con nós?”.

La pedagogía pese, e incluso frente, al dolor, es lo que practican desde el Felix Muriel, con un texto en el que proponen dos causas que bien podrían ser la misma: “O fundamentalismo e a ignorancia interesada”. Por ello, plantean interrogantes que bien podrían ser el inicio de un nuevo camino.
Acompañar el conocimiento técno- científico con el desarrollo de la conciencia humanística; constituir estructuras políticas “que deixen ser unha vida que mereza ser vivida”, huir de un poder absoluto ligado “a un xénero, a un pobo, a unha nación, a unha relixión, a unha casta, a unha clase social ou a un estado” y promover un pensamiento que “se fai preguntas, nunha cultura do encontro e da non violencia”.

Asignaturas pendientes para una comunidad educativa que ayer adquirió el compromiso de trabajar para “mudar as condicións que provocan esas mortes evitables, poder saír do círculo da violencia que xera máis violencias”. Un camino para “saír da ignorancia” y así “poder gañar a distancia desa mirada intelixente que Alberto fixera súa”.

Entierro conjunto
Los restos mortales de María González Vicente y Alberto Chaves Gómez, la pareja española víctima de los atentados perpetrados en Sri Lanka, ya han llegado al tanatorio de Iria Flavia, en Padrón (A Coruña), donde se ha instalado la capilla ardiente en la que familiares y amigos podrán rendirles homenaje hasta mañana.

El coche que los transportaba llegó sobre las cuatro de la tarde al tanatorio de Iria Flavia y allí permanecerán hasta las 18.00 horas de hoy, cuando está previsto que sean trasladados al cementerio del cercano municipio de Pontecesures, donde serán enterrados juntos en una ceremonia oficiada por el arzobispo de Santiago de Compostela, Julián Barrio.

Los cuerpos de María y Alberto llegaron esta mañana a Madrid, según confirmó el ministro de Exteriores, Josep Borrell, y la premura sobre el tiempo inicialmente previsto para la repatriación, que era mayor, se debe a que la embajada de España en la India, con jurisdicción sobre Sri Lanka, consiguió acelerar las gestiones.

Alberto, de 31 años y natural de Rianxo, trabajaba en la filial de Profand en la India y su pareja, María, de 32 años, lo hacía en la empresa de su familia, en Padrón, especializada en equipación de trabajo. Ambos fallecieron en los atentados del pasado domingo en Sri Lanka, donde disfrutaban de sus vacaciones.

Los dos jóvenes serán enterrados juntos en el cementerio de Pontecesures, ya que Alberto, a pesar de ser de Rianxo, había establecido su domicilio allí junto a María. Parientes, amigos y vecinos de Pontecesures y Rianxo, no han dejado de desfilar por el tanatorio, así como una gran cantidad de coronas de flores.

Los dos jóvenes arousanos forman parte de un macabro listado de víctimas mortales de los atentados de Sri Lanka. Ambos estaban de vacaciones en el país, tras encontrarse por Semana Santa, y tenían previsto regresar a España cuando la muerte los sorprendió en el hotel.

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