La amenaza de lluvia frustra la salida de la esperada procesión de Santa Rita

Los devotos de Santa Rita abarrotaron la iglesia y se sintieron decepcionados al no salir la procesión | Gonzalo Salgado

No pudo ser. La amenaza de lluvia impidó ayer que la imagen de Santa Rita saliese en procesión. Una cita esperadísima por todos los devotos de la patrona de los imposibles que llevan más de dos años sin procesiones. El día amaneció gris, pero los fieles no faltaron a su cita con la santa en el interior de la iglesia. Desde primerísima hora guardaron cola para poder acceder a alguna de las numerosas misas que se celebraron mañana y tarde. La imagen recordaba mucho a la era previa al covid. Apenas se veían mascarillas en la calle, aunque sí en el interior. Al contrario que en la época en la que el covid no ocupaba titulares se colocaron bancos en el interior para controlar medianamente el aforo y evitar que la gente estuviese demasiado pegada. El resto, como siempre. En el exterior se respiró –sobre todo por la tarde cuando la lluvia dio tregua– un ambiente festivo como el que siempre ha rodeado a Santa Rita. Rosquilleras, churros, puestos de velas, de cerezas y de diferentes artículos de regalo. En la Feira Celta no cabía un alfiler y los juegos tradicionales fueron un atractivo extra para los niños. El ambiente empezó a caldearse todavía más a partir de las siete de la tarde a medida que la hora de la esperada procesión de la santa se acercaba. Algunos fieles se colocaron con sus velas a lo largo del recorrido para ver pasar a Santa Rita acompañada por la Banda de Música. “É a máis milagreira”, comentaban algunos fieles. También “levaba anos sen vir pola pandemia e agora que a cousa vai mellor non quería faltar á cita”. Y es que no solo los vilagarcianos son fieles a su santa. Hasta la zona del convento llegó gente de distintos puntos de la comarca de O Salnés, Ulla-Umia y Pontevedra. Fue a las ocho menos diez cuando –con los pasacalles en pleno esplendor– la procesión se suspendió. Caras de decepción y resignación a las puertas de la iglesia por no poder acompañar a la santa en su recorrido. La Banda que esperaba a las puertas del templo regresó tocando hacia la Praza de Galicia y el director, Suso Nogueira, avisaba a los fieles que esperaban que la procesión no se iba celebrar. Así pues el paseo de la patrona de los imposibles–que no la de Vilagarcía, aunque muchos lo crean así– tendrá que esperar hasta el año que viene. De hecho la amenaza de lluvia se quedó en eso, en amenaza, dado que la lluvia no se dejó notar horas después de la fijada para la procesión.

En todo caso la romería urbana se palpaba fuera, en la calle. Miles de personas visitaron Vilagarcía ayer y abarrotaron los bares y restaurantes. También la zona de atracciones en O Ramal y en el parque Miguel Hernández, así como en el parque de A Xunqueira y –sobre todo– en el entorno de la iglesia y del convento.

Fue el regreso a una normalidad que los vilagarcianos llevaban años deseando, dado que las dos ediciones anteriores hubo misas controladas por entradas en Santa Rita, pero no la romería con atracciones, gastronomía y música que por fin pudo disfrutarse en este 2022.Regreso a las fiestas y a la interacción social. 

La amenaza de lluvia frustra la salida de la esperada procesión de Santa Rita

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