martes 19.11.2019

Barra libre de agua en Vilagarcía

Las altas temperaturas acompañaron a las miles de personas que se congregaron en la Festa da Auga
Barra libre de agua en Vilagarcía
Vilagarcía vivió ayer una de las jornadas más multitudinarias de la Festa da Auga. La meteorología respetó a los devotos más festivos de San Roque que pudieron disfrutar del líquido elemento bajo un sol de justicia. Pasaban unos minutos de las once y media y el jolgorio ya se intuía en el entorno de la iglesia de Arealonga, pero la locura se desató con la salida de San Roque que con puntualidad británica partió hacia la capilla a las doce menos cuarto, escoltado por “Os Ingleses”, el himno de Galicia como banda sonora y una legión de devotos que le jaleaban: “San Roque, San Roque es cojonudo, como San Roque no hay ninguno”.

Una vez protegido el santo, le tocó el turno al pregonero, uno de los secretos mejor guardados de la cita, que en esta ocasión corrió a cargo del cómico coruñés David Perdomo que haciendo honor a su profesión tiró de humor, aunque por momentos problemas con el sonido impedían escuchar lo que decía, dio el pistoletazo de salida a la fiesta acuática sin contratiempos. Y fue a partir de ese momento en el que el agua se convirtió en maná para Vilagarcía. Cubos de agua, pistola y hasta mangueras desde cualquier punto tomaron la ciudad bañando a los miles de participantes en una cita que se gana cada año a pulso su título de Interés Turístico Nacional. La eclosión culminó como marca la tradición en la Praza de Galicia en la que este año los camiones, por motivos de seguridad, se sustituyeron por plataformas dispensadoras de agua.

La noche previa fue más tranquila, según los propios datos de la Policía Local, lo que ayudó a que se viviese una mañana sin incidentes y con las pilas bien cargadas. “Aquí no llega” o “Más agua” fueron los gritos de guerra matinales con los que se buscaba saciar la sed.
Y es que Vilagarcía vivió tras una espera de 365 días una barra libre de agua por todo lo alto y apta para todos los públicos.

Tras la efervescencia llegó la calma a Vilagarcía al filo de las cuatro de la tarde. La ciudad no se despertó hasta bien pasadas las ocho y media y en las calles solo se escuchaba el trabajo de aquellos operarios que buscaban dejar lo más impoluta posible la ciudad. Y es que, debido a la gran cantidad de gente que se acerca a la ciudad en la noche del 15 y en el Auga, esta tardará todavía unos días en recuperar la normalidad. Las fiestas todavía no han terminado y aún queda mucho por disfrutar en Vilagarcía. Para los amantes de la cita es momento de poner el contador a cero.

Comentarios