lunes 10/8/20

Cacerolas como armas para salvar la Plaza “do meu avó”

Los placeros reclaman a Ravella que “escoite” y “diálogo” y advierten de que eliminar el mercadillo de Alexandre Bóveda sería “unha desfeita” tanto para el colectivo como para “a hostalería, o comercio e para toda Vilagarcía”. Hoy, siguen las protestas.
Los placeros se concentraron delante del mercado armados con cacerolas | MÓNICA FERREIRÓS
Los placeros se concentraron delante del mercado armados con cacerolas | MÓNICA FERREIRÓS

“Con todo o sabor desde 1929”, reza la inscripción que se puede ver en la fachada principal de la Praza de Abastos. Más allá de la historia del emblemático edificio, son muchas las microhistorias que se fraguaron en su interior. Generaciones enteras que crecieron tras los puestos de productos frescos y que ahora temen por su futuro. “Temos que loitar polo noso. É o que nos deixaron os nosos avós”, señala Juan Carlos López, presidente de la Asociación de Comerciantes de la Praza de Abastos.. Los placeros, que ayer se convirtieron en un ejército cargado de cacerolas, están convencidos de que retirar el mercadillo de Alexandre Bóveda sería “unha desfeita”. Pero no solo para ellos, sino también “para o comercio, a hostalería e para toda Vilagarcía”, incide López, que anima a todos a contemplar las imágenes que se repiten cada martes o sábado, cuando los clientes salen de la plaza “para ir de compras ou tomar un café”.

Cierre de puestos

Los placeros defienden que lo que plantean “non é nada doutro mundo” y supone tan solo “cerrar durante unhas horas” una calle. Su opción es la de mantener el mercadillo como hasta ahora, delante de la Plaza y sin coches por el medio. “Sería perigoso para nós e para os clientes”, apunta López. Eso es lo que quieren explicarle al gobierno local, pero hasta hoy no tuvieron oportunidad. No hubo llamada por parte del ejecutivo soclialista, al que piden “diálogo”. “Queremos sentarnos todas as partes na mesma mesa”, apunta López. Testigo de su cacerolada fue una concejala socialista, Matilde Laya, que a unos metros y móvil en mano contempló la protesta. No hubo, eso sí, acercamiento. Hoy, los placeros cerrarán sus puestos y saldrán a la calle. Y el Concello será, precisamente, uno de sus destinos. l

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