Sábado 15.12.2018

Los comuneros de Rubiáns cambian de directiva en una reunión agresiva y bronca

Los opositores del equipo presidido por  Ramón Fernández se hacen con la junta al ser la única candidatura 

Uno de los nuevos directivos se dirige a la mesa de la junta saliente en uno de los momentos de más tensión | mónica ferreirós
Uno de los nuevos directivos se dirige a la mesa de la junta saliente en uno de los momentos de más tensión | mónica ferreirós

La comunidad de montes de Rubiáns cambió ayer de directiva tras 13 años de presidencia de todo un mito del asociacionismo vilagarciano, Xurxo Abuín. Fue durante una asamblea bronca y muy tensa, con cruces de acusaciones e insultos y amagos de agresión incluidos, teniendo que apaciguar los presentes a quienes los protagonizaron. Solo se presentó una candidatura y, cumpliendo con lo dicho días atrás, los de Abuín no optaron a la reelección, aunque este abandonó el centro social de la parroquia entre aplausos, demostrando contar con el respaldo mayoritario de la comunidad. 


La nueva junta rectora quedó constituida por un equipo presidido por Ramón Fernández García  con Luis Rodríguez (vicepresidente), Álvaro Paz (secretario) y Manuel Carregal (tesorero y portavoz). Cabe recordar que habían promovido una moción de censura, pero Abuín y los suyos decidieron adelantar los comicios asegurando ser víctimas de una campaña de difamación. 


Paz y Carregal lo negaron y se dirigieron a los presentes ante una sala en la que prácticamente ya solo quedaban los suyos –muchos partidarios del ya expresidente se fueron tras él–. Entre ellos estaba la treintena de personas que ayer entraron como nuevos comuneros. Ambos rechazaron haber acusado a la directiva saliente de quedarse con dinero. “É falso, de feito, sempre rexeitamos as afirmacións sen fundamento que fan algúns porque non hai razón para pensalo”, explicó el secretario. 

“Irregularidades”
El tesorero añadió que promovieron su marcha (apoyada por 50 firmas) tras detectar “irregularidades nos estatutos e na xestión contable”. Además, la nueva directiva hizo un llamamiento a la paz, a “deixar de lado as nosas diferencias”, tras una bronca asamblea. 
Los ánimos llevaban días caldeados, desde que la junta saliente anunció su marcha De hecho, la publicación “O Facho”, de la asociación vecinal “O Souto”, también presidida por Abuín, hizo todo un relatorio de hechos que los de Fernández García negaron en todos sus términos.


Unas 80 personas, entre socios y  nuevos comuneros, llenaron el salón de actos del centro social. Los primeros problemas llegaron por los nuevos accesos, entre los que está Manuel Carregal a quien acusaron de no residir habitualmente en Rubiáns e incumplir, por tanto, los requisitos de la Ley de Derecho Civil de Galicia, que exige tener “casa abierta y con humo” (sinónimo de uso continuado). Pero el aludido se defendió: “Son veciño de Rubiáns coma calquera de vós, estou aquí toda a semana, a lexislación non fala en ningún momento do domicilio fiscal”. Mientras  tanto, desde el público se oyeron gritos de “fuera, vete para A Coruña”; una consigna que se repitió en más ocasiones y que salía de los partidarios de la dirección saliente, que vivir realmente en la ciudad herculina. 

Pero uno los momentos más broncos se vivió cuando Abuín afrontó la interrupciones de Carregal y Paz llamándoles  “sabidillos” y a todo su grupo “os camiñantes”, por haber ido “porta por porta” reuniendo firmas para la moción de censura. Aunque el nuevo secretario manifestó estar en su derecho de usar este método, él y sus compañeros se sintieron insultados y uno saltó sobre la mesa de la directiva y fue frenado por los suyos. 

“Firmas falsificadas”
No fue el único episodio de este tipo, en más de tres ocasiones hubo que intervenir por actitudes de amenazantes protagonizados por ambos bandos. De hecho, un par de asistentes abandonaron, angustiados, el salón, y el expresidente advirtió: “Non estou disposto a consentir amagos de agresión, á próxima suspendo a asamblea”. Y es que hubo acusaciones cruzadas de engañar a comuneros para firmar la moción de censura y de cometer “irregularidades graves” en la anterior asamblea, llegando a asegurar Carregal que “hai firmas falsificadas” en la delegación de votos. “O 90% descoñecía a quen representaba”, añadió. Y llegó otro momento álgido; hasta fue preciso conducir, casi a rastras, a un vecino hasta su asiento y el expresidente avanzó que el asunto acabará en el juzgado. 
Así las cosas, se forzó una votación para anular aquella reunión en la que, entre otras cuestiones, se abordó el convenio para el cementerio; cuestión que ahora sufrirá un nuevo retraso, aunque la nueva directiva se comprometió a llevarlo a la siguiente asamblea.

El punto final llegó con la renovación de la directiva, quedando proclamada la de Ramón Fernández al ser la única alternativa. Xurxo Abuín no esperó más y abandonó la sala no sin antes ofrecer unas palabras y mandar callar, de malas formas, a sus opositores, a los que insistió en acusar de llamarle “fascista” y otros insultos irreproducibles. “Levo gran parte da miña vida traballando para Rubiáns” y “nalgunhas cousas equivocaríame, pero noutras non, e cando tivemos problemas gordos, a moitos de vós –por los nuevos socios y directivos– nunca vos vin loitando”, manifestó. En cambio, “estábades plácidamente vivindo na Coruña e dirixindo un liceo que, mellor non houberas posto un pé nel. Pasou de 2.000 socios a 125”; un mensaje dirigido a Carregal y a Paz, que presidió esta entidad hasta su disolución, este año. Y así puso, entre aplausos, fin a trece años al frente de una comunidad de montes que también fundó.

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