Domingo 21.04.2019

“Te condicionan a estar ligada a él para evitar la humillación en las redes”

Aunque existen múltiples herramientas al servicio de la mujer, la violencia machista continúa siendo un lastre del que la mayoría son incapaces de salir. Las nuevas formas de violencia a través de las plataformas sociales rigen el día a día de jóvenes que no se atreven de dejar a sus agresores por miedo al ridículo público. 

Las plataformas sociales han hecho aflorar nuevas formas de violencia | gonzalo salgado
Las plataformas sociales han hecho aflorar nuevas formas de violencia | gonzalo salgado

Vivimos en una sociedad donde el feminismo golpea fuerte. Oleadas de hombres y mujeres se rebelan contra la mediocridad de la brecha salarial, del techo de cristal y, en especial, de la violencia de género. Días como el 8 de marzo empiezan a ser fechas señaladas en los calendarios de todas aquellas personas que defienden una sociedad paritaria donde todos tengamos las mismas oportunidades. 

A pesar de los intentos, el machismo sigue siendo una realidad presente en la vida diaria. En el contexto de las relaciones de pareja, se manifiesta en forma física, verbal y psicológica. Para el colectivo feminista XTodas, “empieza poco a poco, está normalizada hasta desencadenar asesinatos”. En un mundo donde “se nos están cuestionando los pocos derechos que se nos han otorgado”, lo más preocupante es que “podemos perderlos”. Desde la asociación dan la voz de alarma acerca de la extensión del término feminazi, puesto que “si ya resulta de por si ofensivo comparar una lucha como la que tenemos, ponerla al mismo nivel que el Holocausto... Es horrible”. 

Obligadas a permanecer 
Entre las causas que llevan a muchas mujeres a continuar e incluso ponerse del lado de sus agresores sobresalen el qué dirán, los lazos familiares y, especialmente, la dependencia. La entidad feminista asegura que no existe un perfil tipo de maltratada, encontrándose con afectadas que gozan de sobrada preparación académica y buenas posiciones económicas que permanecen al lado de “monstruos” para evitar las habladurías e, incluso, reproches. La existencia de hijos condiciona la decisión en un gran porcentaje de casos ya que, según apuntan, estamos hartas de ver como “los hijos de mujeres asesinadas tienen que irse con su progenitor”, considerando que “el simple hecho de engendrar un hijo no los convierte en padres”. En el área económica, la falta de empleo de numerosas maltratadas las obliga a echar por la borda la idea de marcharse, en un contexto donde dar de comer a sus hijos prevalece sobre su propia integridad. Un caso especial es el de las adolescentes y jóvenes estudiantes cuyas parejas son varones más mayores que ya trabajan, ejerciendo una violencia monetaria dada la desigual posición. Emocionalmente, el desapego resulta muy complicado. Así, algunas mujeres se preguntan qué será de ellas sin su actual compañero de vida. A este respecto, en Xtodas recuerdan el daño ocasionado por retazos patriarcales como que “una mujer no es una princesa sin un príncipe detrás” o que “todos los hombres beben”. Además, añaden, el surgimiento de iniciativas políticas que publicitan la necesidad de protección para hombres maltratados no hacen, sino, empeorar la situación. La asociación considera que se trata de “otro tipo de guerra” en la que no debemos tomar parte, entendiendo que la Ley de Violencia de Género hace referencia a las agresiones contra mujeres por el simple hecho de que “siempre hemos estado un paso por detrás”. Igualmente, recuerda que el maltrato contra el sexo masculino cuenta también con amparo legal y penas condenatorias. En una sociedad donde el porcentaje de denuncias falsas es ínfimo, el colectivo feminista se pregunta “por qué somos las que tenemos que aprender a defendernos” y “cuántos hombres tienen miedo de que haya tres mujeres esperando en la esquina para violarlos”. En este contexto, recuerdan que “nuestras vidas corren tres veces más peligro” que las suyas. 

Violencia tecnológica 
Aunque no es exclusiva de la juventud, el nacimiento de nuevas formas de violencia canalizadas a través de las redes sociales no es ninguna novedad. O Soño de Lilith se pregunta cómo es posible que los adolescentes consideren “normal” pedir cuentas a sus parejas a razón de publicaciones en las redes, como fotografías en las que aparecen con otras personas o comentarios que otros usuarios les dejan. Xtodas va más allá y recuerda que se trata de un tipo de violencia muy ligada a la psicológica, donde varones jóvenes amenazan a sus parejas con publicar “cosas” si “los dejan”. Desde esta perspectiva, alertan del “peligro en el que se convierten las palabras”, dado que “te condicionan a estar ligada a una persona para evitar la humillación, que tu vida se expanda en una red social”.

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