martes 22.10.2019

Crespones negros y minutos de silencio en la cancha como recuerdo al pequeño Christian

Cientos de miles de flores abarrotaron ayer el tanatorio de Rubiáns para brindar una sentidad y dolorosa despedida a Christian, el niño de ocho años de edad que fallecía de forma repentina.

El Xuven de Cambados guardó ayer un minuto de silencio antes del partido en homenaje a Christian	g. salgado
El Xuven de Cambados guardó ayer un minuto de silencio antes del partido en homenaje a Christian g. salgado

Cientos de miles de flores abarrotaron ayer el tanatorio de Rubiáns para brindar una sentidad y dolorosa despedida a Christian, el niño de ocho años de edad que fallecía de forma repentina el viernes mientras jugaba al fútbol con sus amigos en Romero Ortiz. Nadie, absolutamente nadie en Vilagarcía, podía ayer creerse el trágico suceso. Y es que tan solo unas horas antes el pequeño había estado jugando y disfrutando de la gran fiesta de disfraces que el club de baloncesto al que pertenecía, el Cortegada Liceo BBC, había organizado con motivo de las fiestas de Carnaval. Uno de los directores deportivos del club, Juan Espiñeira, explicaba ayer que “la conmoción es tremenda tanto entre los niños como entre el resto de los miembros del club”. Los equipos de base del CLB descansaron el fin de semana con motivo del Carnaval, pero los que jugaron guardaron todos un minuto de silencio en homenaje al pequeño que se fue el viernes de forma inesperada. Los crespones negros se convirtieron también en el telón de fondo y en la foto de perfil de Facebook de miles de personas que utilizaban esta plataforma para enviar su apoyo a una familia rota por el dolor. Por la tarde en Fontecarmoa, justo antes del partido del Cortegada, las jugadoras también expresaron su dolor y respeto guardando silencio mientras toda la grada hacía lo mismo. Los jugadores y la aficción del Xuven de Cambados también quisieron unirse a las condolencias en recuerdo a un pequeño que disfrutaba al máximo en la cancha.
La conmoción por lo sucedido incluso llegaba a los propios miembros del equipo de Emerxencias que atendió al pequeño tras su desvanecimiento. Y es que era una imagen habitual ver a Christian jugar con sus amigos en las inmediaciones de una zona peatonal que es, sin duda, una de las más transitadas de la localidad arousana.
Ayer no solo el mundo del baloncesto estaba de luto, sino que lo sucedido empañó el fin de semana de aquellos que conocían de cerca a la familia y que más tarde se acercaron al tanatorio a ofrecer sus condolencias.
El pequeño será enterrado hoy a las cinco de la tarde en el cementerio de Sobradelo después de oficiarse la conocida como “Misa de los ángeles”. En su último viaje estarán sus compañero de equipo y toda la familia del baloncesto vilagarciano que desde ayer llora una pérdida inesperada, trágica y sobre todo muy dolorosa. El pequeño tenía tan solo ocho años de edad y un hermano con el que compartía la aficción por el deporte.

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