El Gobierno se plantea no seguir con las musealizaciones de castros

Elementos colocados en el Alobre durante la musealización | gonzalo salgado
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El Ministerio de Transportes se plantea ahora seguir con las musealizaciones de yacimientos incluidas en el protocolo a tres bandas con Diputación y Concellos. Se trata de una pata importante, ya que asume la financiación de esta fase, que en Vilagarcía, Silleda y Marín estuvo rodeada de polémicas.


Fueron las organizaciones patrimonialistas, como Umia Vivo en el caso del Alobre, las que interpelaron al ministerio que preside Raquel Sánchez. La respuesta llegó del director general de Agenda Urbana y Arquitectura, Iñaqui Carnicero, que señala que “este departamento valorará la procedencia de continuar las actuaciones de las siguientes fases”. Pendientes de estas obras se encuentran lugares Igrexa Vella (Valga), Monte de Castro (Ribadumia), Adro Vello (O Grove), A Lanzada (Sanxenxo) o Castrolandín (Cuntis).


Hasta en tres párrafos distintos pone en duda la respuesta del Ministerio la continuidad de las actuaciones. El motivo, explica el propio Carnicero, los demoledores informes de organismos como el Consello da Cultura Galega, la Academia Galega de Belas Artes y, sobre todo, Icomos, entidade que asesora a la Unesco en materia de patrimonio y que fue muy duro con las actuaciones llevadas a cabo en el Castro de Alobre.


“Las recomendaciones formuladas serán tenidas en cuenta en el desarrollo de las 

restantes actuaciones, si se llevan a cabo”, señala el director general de Agenda Urbana y Arquitectura en una respuesta en la que concluye que “ante esta demanda, se reitera la necesidad de este departamento de valorar la procedencia de continuar las actuaciones de las siguientes fases”. Eso sí, Transportes incide en que las obras realizadas se ejecutaron conforme al proyecto y sin que se observara “ninguna deficiencia, carencia o falta”. Además, señala que los proyectos fueron aprobados por la Diputación y la Dirección Xeral de Patrimonio.


Los informes emitidos por Icomos y Consello da Cultura Galega ponen en duda la metodología empleada y señalan, como “error de partida”, que el proyecto fuese elaborado por arquitectos y no por un equipo multidisciplinar. El organismo asesor de la Unesco critica la colocación de estructuras urbanas sobre un yacimiento. El Consello da Cultura habla abiertamente de una “desnaturalización do entorno”. Ambos dudan de que las obras ayuden a comprender el yacimiento. En el plano político, el proyecto contó con el rechazo de Podemos en el Concello y de Galicia en Común en el Congreso.


Un plan de emergencia

La asociación Umia Vivo, una de las que dio traslado de los informes al Ministerio, señala la “falta de rigor de técnicos que informaron os proxectos” y lamenta la “falta de transparencia e diálogo da Consellería de Cultura, Deputación de Pontevedra e concellos”.


Los colectivos reclaman que la financiación del Ministerio de Transportes prevista para Trazas de Pontevedra se destine a “un plan de emerxencia do patrimonio arqueolóxico, que garantice a identificación, sinalización e desbroce para evitar danos polos incendios, traballos e implantación de proxectos”. En esta línea, señalan, continuarán con su trabajo de defensa del patrimonio cultural “con propostas a entidades e institucións galegas a ao Ministerio de Transportes”.

El Gobierno se plantea no seguir con las musealizaciones de castros