miércoles 19.02.2020

José Rancaño | “El peor momento de mi carrera fue el crimen de Moraña”

José María Rancaño Fernández (Lobeira, 1957), capitán de la Compañía de la Guardia Civil de Vilagarcía, pasa a segunda reserva. Sus compañeros tienen preparado una comida homenaje p

José María Rancaño se define como una persona abierta y extrovertida, cualidades de las que se ha servido en el desempeño de su cargo | gonzalo salgado
José María Rancaño se define como una persona abierta y extrovertida, cualidades de las que se ha servido en el desempeño de su cargo | gonzalo salgado

José María Rancaño Fernández (Lobeira, 1957), capitán de la Compañía de la Guardia Civil de Vilagarcía, pasa a segunda reserva. Sus compañeros tienen preparado una comida homenaje para dentro de unos días. Él, ya está pensando en cómo seguir colaborando en el cuerpo del que lleva formando parte desde los 16 años. Criado entre cuarteles, ya que es hijo de guardia civil, reconoce que su primera opción no era entrar en el instituto armado. “Yo quería ser militar”, asegura un hombre que desde niño sintió admiración por las armas. “El mejor premio era cuando mi padre me dejaba limpiar la suya”, dice en referencia al arma reglamentaria de su progenitor. De aquellos tiempos, recuerda el cariño con el que los vecinos trataban a su padre en el pequeño pueblo en el que residían, donde su progenitor “tanto ponía inyecciones como ayudaba a sacar los barcos en un temporal”. A los 16 años entró en la Academia de Guardias Jóvenes de Valdemoro, en Madrid, donde los valores de la disciplina, que tanto defiende, no le pillaron por sorpresa.
Llegada a Arousa
Uno de sus primeros destinos, tras un ascenso, fue el País Vasco, donde se sitúa en primera línea de los grupos de información antiterrorista. Pese a las complejidades de la situación, asegura que el miedo no formaba parte del día a día. “No sientes miedo porque estás preparado para eso”, asegura el capitán de la Guardia Civil. Los momentos más duros tampoco los vivió en el cuartel de Intxaurrondo. Ocurrió mucho más cerca.
“El momento más duro de mi carrera fue el crimen de Moraña. Para eso no estás preparado, para perder a un compañero sí”, reconoce. Un nuevo ascenso le trajo de vuelta a su Galicia natal. Rancaño desembarcó en Arousa en 1993, primero en el cuartel de Cambados. “Con el nuevo ascenso pensé que era el momento de volver porque mis hijos estaban creciendo y si no después no habría forma de marchar del País Vasco”, asegura. En un principio, su destino era temporal, pero enseguida conectó con el carácter cambadés. “Me recibieron muy bien”. Su último ascenso de Teniente a Capitán, en el año 200, le lleva a hacerse cargo de la Compañía de la Guardia Civil en Vilagarcía. Es precisamente en las instalaciones de San Roque donde pone el punto y final a su trayectoria en el servicio activo. Lo hace con satisfacción por el trabajo realizado, con buenos datos de resolución de delitos. El día a día en el cuartel vilagarciano lo conforman mayoritariamente la persecución de los delitos contra el patrimonio, ya sean robos o hurtos. También cobra especial relevancia, en los últimos años, la violencia machista, una cuestión en la que el instituto armado pone todos sus esfuerzos. De hecho, un total de 90 víctimas de violencia de género son protegidas diariamente en la comarca arousana. Lo que más le preocupa a Rancaño son las condiciones con las que se encuentran en un cuartel con más de cuarenta años de antigüedad. “Las instalaciones están obsoletas. No puede ser que no haya una sala para que la víctima no se encuentre con su maltratador cuando viene a pedir ayuda”, asegura Rancaño. Esa es su “espinita”. Luchó durante años por un nuevo cuartel que sigue siendo, por el momento, una esperanza. A su sucesor no le aconseja nada porque, dice, se encontrará con un equipo “inmejorable”. l

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