Lunes 27.05.2019

El juzgado absuelve de maltrato animal a una vecina de Catoria

La mujer defendió en el juicio que su perra, que murió, había sido envenenada por un vecino

La perra que falleció era de raza gran danés y en la fotografía aparece en buen estado antes de los hechos | cedida
La perra que falleció era de raza gran danés y en la fotografía aparece en buen estado antes de los hechos | cedida

Una vecina de Catoira fue absuelta de un delito de maltrato animal por el que se enfrentaba a una pena de prisión. La mujer en todo momento se declaró inocente de los hechos, y responsabilizó a un vecino de la muerte de su perra, al asegurar que la había envenenado.

Esa fue la tesis de la defensa, liderada por el conocido abogado vilagarciano Ramón Montenegro. Sus argumentos se vieron asimismo reforzados por un fallo en la acusación.


Informe veterinario
Los hechos ocurrieron en mayo de 2016, cuando una patrulla del Seprona se personó en la vivienda alegando el mal estado de la perra, que finalmente falleció.

Durante el juicio, la Fiscalía mantuvo la acusación, pero renunció al testimonio de los agentes. El Ministerio público se valió de una pericial de una veterinaria, que emitió un informe diciendo que el animal presentaba síntomas de desatención, por su extrema delgadez y los fallos renales que presentaba. Este argumento organizó la estructura de la acusación durante el juicio. Sin embargo, desde la defensa impugnaron la pericial de la veterinaria, al considerar que incurría en una negligencia o error ya que, antes de sacrificar al animal debería ordenarse una prueba de muestras para que la mujer pudiera realizar un contraanálisis. No solo no fue así, sino que los análisis fueron destruidas, creyendo la veterinaria que no serían necesarios. Ante esta situación, los abogados de la acusada alegaron indefensión por no poder contradecir. Su explicación es que el animal había sido envenenado por un vecino desde el exterior, ya que era fácil acceder a la terraza en la que estaba. Aportaron asimismo otro informe veterinario en el que señalaban que el envenenamiento era compatible con el estado de la perra. La sentencia, que ya es firme, asume esta tesis.

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