“Por primera vez tengo miedo aquí”

Una vecina de O Lago apaga el fuego valiéndose de cubos de agua. La chatarrería se vio muy afectada por un incendio en cuya extinción colaboraron numerosos medios, hidroaviones incluidos | gonzalo salgado

“Nunca tengo miedo de estar aquí, entre los árboles, y ahora sí lo tengo”. Así resume Milagros, una vecina de Vilagarcía con una vivienda en Aldea de Arriba, sus sensaciones tras el incendio que invadió Cea. Los vecinos, desesperados, tras una noche viendo el fuego al lado de las casas, se desplazaban de zona a zona, mientras el viento reavivaba pequeños focos.


Así sucedió en la carretera que va O Lago, una zona donde no es habitual ver incendios y a donde ayer, sin embargo, sí que llegaron las llamas. Con los medios desplegados haciendo lo que podían a uno y otro lado de Xiabre, fueron los propios vecinos los que se encargaron de refrescar la zona con un pequeño grifo que había en una vivienda y armados con capachos y hasta regaderas.


“Si podemos ayudar para que esto no vaya a más”, explicaba una vecina, que llevaba una hora “carretando” agua. “Somos solidarios”, apuntó con evidente preocupación en el rostro.


Al poco, un vehículo de Protección Civil y otro de la Comunidad de Montes aligeraron las llamas, ante un humo que cubría casi toda la carretera. Aunque los vecinos siguieron refrescando, la situación se calmó al poco.


Fue uno de los focos de una mañana en la que el viento no dio tregua. Otro, cerca del embalse, obligó a cortar la carretera en la zona, mientras los medios de emergencia se afanaban en coger agua de la propia presa.


Desalojo en ambulancia

Mientras tanto, los vecinos que habían sido desalojados por la noche regresaban ya a sus casas, todavía con una mezcla de desazón e indignación en el cuerpo. “Aquí moito mandar que marcharas da casa, pero pouco vir a apagar o lume”, explicaba una señora residente en Aldea de Arriba. Fueron una de las treinta familias desalojadas, con el añadido de que su suegra se encuentra encamada y fue necesario llevarla en ambulancia a un hotel. Su hijo, se quedó de guardia. Quiso sacar el tractor, pero le advirtieron de que la multa sería mayor que las pérdidas. “Paramos o lume na esquina a base de mangueira ata que veu a UME”, indice José Candal, que horas antes había ido a buscar sus nietos a Saiar, donde tienen otra vivienda, ya que allí fue precisamente donde se originó el primer foco.


El malestar de los vecinos de esta zona viene agravado por la situación de un desguace a escasos metros. “Teñen neveiras, conxeladores, gomas, chatarra”, explica Candal, que indica que se cubrió todo por la noche de un humo “tóxico”.


“Estamos cansados de denunciar ante o Concello”, explica una vecina, que recuerda que fueron varios los gobiernos que pasaron sin poner una solución a esta situación, que en la noche del jueves les hizo temer lo peor.


Fincas sin limpiar

Otro problema al que apelan los vecinos es la falta de limpieza de fincas, con vegetación muy crecida que puede propagar el fuego. Es una de las quejas que se escucharon tanto en Aldea de Arriba como en Rúa Souto, donde los residentes se quejan de que no se controló a tiempo la maleza.


En esta misma calle, otro de los problemas es la estrechez de calle. Se trata precisamente de la continuación de la que acaba de ensanchar el Concello, pero no llegó hasta el final y lo que llevan tiempo denunciando los afectados se convirtió en realidad durante la noche del jueves. “O camión que entrou non sei como se atreveu”, comenta un vecino de la zona, que explica que el muro está caído y que la zona sufre desprendimientos, con riesgo de que los vehículos se vayan abajo. “Eu creo que están esperando a que caiga un coche”, señala este mismo residente. Otros vehículos de emergencias no pudieron acceder a esta zona mientras el incendio seguía avanzando, lo que provocó una preocupación todavía mayor entre la población. Fueron algunas de las escenas que se vivieron en Xiabre, con dos núcleos muy afectados: Saiar y Cea. En este último, la Comunidad de Montes, una de las más activas de la comarca, se encuentra evaluando los daños de un fuego que, sin duda, asestó un fuerte golpe a la labor realizada.

“Por primera vez tengo miedo aquí”

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